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[editar] Prof. Garcia Montalvo: Ahora empiezan las prisas

18.04.2008 - JOSÉ GARCÍA MONTALVO Fuente: lavozdigital

Imagínese que un amigo suyo, fumador empedernido, empieza a toser sin parar. En un momento dado incluso escupe sangre. A pesar de su insistencia, su amigo no consiente en ir al médico, seguramente temiendo que el diagnóstico pueda ser que tiene un cáncer. Mientras tanto no se priva de nada: sigue bebiéndose sus cervezas y fumándose sus dos cajetillas de tabaco al día. Finalmente, después de varios meses y ante la imposibilidad de dormir, acude al médico que le da la mala noticia: es cáncer y, lo peor de todo, ha hecho metástasis en otros órganos por la tardanza en acudir al especialista.

Algo similar ha sucedido con el tumor inmobiliario que se ha formado en la economía española durante los últimos años. Hace bastante tiempo que hay indicios muy evidentes de que el sector inmobiliario español estaba sufriendo un proceso especulativo de proporciones considerables. Pero cuando la economía crece al 4%, y un 25% de dicho crecimiento proviene del sector de la construcción, no hay político que se resista. Ya iremos al médico. Mientras tanto se encuentran excusas para no tomar las medidas necesarias: que si los problemas inmobiliarios de Estados Unidos no se extenderán a España; que si otros sectores económicos absorberán los desempleados que hipotéticamente genere el sector de la construcción; que si los problemas están solo en el sector financiero y no se transmitirán al sector real; etc. Toda una serie de excusas sin fundamento. El problema aparece cuando los síntomas son ya muy evidentes y la metástasis se ha extendido a otros sectores económicos y, especialmente, al financiero. Entonces empiezan las prisas, cuando las medidas debían haberse tomado hace mucho tiempo para que fueran efectivas.

¿Cuáles podrían ser esas medidas?

  En primer lugar la eliminación de la desgravación a la vivienda.

Un gasto fiscal que distorsiona gravemente la decisión entre comprar y alquilar, y aumenta el precio de los pisos. De hecho, esta desgravación se traslada directamente de los que pagamos impuestos a los promotores/constructores dado que, como cualquier estudiante de economía sabe, cuando la oferta de un bien es inelástica una subvención produce simplemente un aumento de los precios. Hace pocos días hasta Solbes aceptó que aumentar las desgravaciones a la vivienda solo produciría un repunte de los precios. Sin embargo, no aplicó el corolario de este principio: la eliminación de la desgravación haría más asequibles las viviendas. De hecho, lo que el comprador se podría ahorrar por esa reducción de precios compensaría lo que dejaría de ganar por la eliminación de la desgravación en el IRPF. Estamos en un momento muy adecuado para hacerlo: la reducción drástica de las compraventas implicaría menor resistencia de los políticos que sólo siguen las encuestas de opinión y no la racionalidad económica.

  En segundo lugar, habría que pasar definitivamente a un sistema de viviendas de protección oficial sólo en régimen de alquiler. 

Dar un título de propiedad de un puñado de viviendas con un precio muy inferior al de mercado a partir de una lotería donde participan miles de personas no parece la mejor forma de garantizar una vivienda digna a los ciudadanos que la necesitan. Además, conociendo la picaresca española, el sistema de asignación genera no pocas irregularidades. Lo lógico sería que una familia gozara de un alquiler subvencionado mientras cumpliera unos determinados límites de renta. Imagínense un individuo al que un día le toca una vivienda de protección oficial (con su correspondiente título de propiedad) y al día siguiente se ve agraciado por la lotería: Santa Rita Rita Rita, lo que se da ya no se quita. Si todas las viviendas de protección oficial construidas desde 1980 hubieran sido en régimen de alquiler ahora existiría un parque de más de 2 millones de pisos en ese régimen.

  En tercer lugar, es preciso crear murallas chinas entre entidades financieras y sociedades de tasación. 

Uno de los factores más nocivos en la espiral inflacionista del precio de la vivienda de los últimos años ha sido la estrecha relación entre sociedades de tasación, bancos y cajas de ahorros. Los bancos, interesados en incrementar el número de hipotecas concedidas, no ponían problemas a tasaciones por encima del valor real de mercado que permitieran a los compradores obtener las hipotecas. La idea subyacente era simple: aunque ahora la vivienda no vale su precio de tasación, en el futuro, como el precio de la vivienda siempre sube, valdrá incluso más y tendremos una hipoteca que hoy ya incorpora la revalorización futura de los precios de la vivienda. Un negocio redondo excepto cuando el supuesto fundamental de subida ilimitada de los precios no se cumple, como en la situación actual. Es necesario que la supervisión bancaria evite este tipo de prácticas estableciendo restricciones que impidan que los intereses de las entidades financieras y las tasadoras se alineen y puedan poner en peligro la estabilidad del sistema.

Finalmente, durante mucho tiempo ha sido preciso incentivar el alquiler, pues la proporción de este régimen de tenencia en España (10,5%) es absolutamente anómala para los estándares internacionales. Sin embargo, cuando el sector inmobiliario se está reordenando y la enorme sobreoferta de viviendas forzará a los inversores y promotores a poner en alquiler muchas de ellas (aumentando significativamente la oferta), medidas como la renta de emancipación generan innecesarias presiones alcistas en los alquileres. Las medidas recientes de incentivos al alquiler están siendo aplicadas a destiempo y sólo contribuyen a echar leña al fuego de los arrendamientos.


[editar] Miguel Sebastián: Ante la crisis, ingenio

16/04/08 Fuente: elMundo 14/04/2008 13:30

MIGUEL SEBASTIÁN

MADRID.- La desaceleración económica se va a traducir, sin lugar a dudas, en un deterioro de las cuentas públicas, porque los ingresos van a crecer a un ritmo menor y algunos gastos cíclicos se elevarán.Esto es lo que se conoce como estabilizadores automáticos, que empeoran las cuentas públicas cuando la economía se enfría, al igual que las mejoran cuando la actividad se recalienta.

Ante esta situación, algunos pedirán una reducción del gasto presupuestario para compensar el deterioro de las cuentas públicas. Y otros pedirán un crecimiento del gasto público para compensar la desaceleración de la actividad. A los primeros habría que decirles que no, que eso equivaldría a llevar a cabo una política procíclica, lo que agravaría el ciclo. Y a los segundos, hay que recomendarles prudencia. En los cuatro últimos años, la buena gestión permitió lograr el primer superávit de las cuentas públicas de la democracia, repetido en todos los años de la legislatura. Este superávit acumulado va a permitir afrontar la actual desaceleración y el consiguiente juego de los estabilizadores automáticos sin necesidad de aumentar los impuestos o de recortar gastos.

Pero, para los que crean que, en cualquier caso, hay que tomar medidas dinamizadoras que reactiven la economía, también se les puede decir que se pueden hacer muchas e importantes cosas sin coste alguno o con un coste despreciable para el erario público. Es decir, utilizar el ingenio en vez de la expansión del gasto.

En el reciente Programa Electoral del PSOE se pueden encontrar medidas imaginativas en este sentido. Medidas sin coste, que no generan gasto público, pero con importantes beneficios sociales, pues se concentran en aquellas áreas que más preocupan a los ciudadanos.

1. En áreas como la vivienda, la utilización del derecho de superficie del suelo. Se trata de una fórmula en virtud de la cual el Estado, sin renunciar a la propiedad, cede el suelo a las constructoras para que edifiquen viviendas y las saquen al mercado de alquiler, gestionado por ellas mismas, durante un plazo de unos 20-30 años, tras el cual tanto el suelo como las viviendas construidas volverán a manos del Estado. Esta colaboración con el sector privado permite también remodelar y rehabilitar pueblos y ciudades.

2. En materia de competencia y transparencia, dada la preocupación por la evolución reciente de algunos precios, la creación de un Observatorio de Precios en el que los ciudadanos, a través de internet, puedan comprobar quién tiene los mejores precios y condiciones de un servicio o un bien. Ello va a introducir una fuerte competencia en el sector de la distribución, un estrechamiento de los márgenes, unos menores precios finales y una mejora del bienestar de los ciudadanos.

3. En áreas como la movilidad, el programa recoge una medida sin coste, como es el fomento del teletrabajo. No sólo favorecerá la movilidad en las grandes ciudades, sino que elevará la productividad al favorecer la conciliación de la vida laboral y personal.

4. En infraestructuras, la prolongación de algunas radiales de peaje, a cargo de las empresas privadas, contribuirá a crear empleo a corto plazo -absorbiendo el que expulse el sector inmobiliario- y a descongestionar algunas de nuestras autovías, elevando la productividad a medio plazo sin coste alguno para el Estado.

5. En materia de medioambiente, se proponen medidas que, no sólo no generan coste, sino que pueden suponer ahorros adicionales para el Estado. El programa apuesta decididamente por las energías renovables, que fortalecen una parte de nuestro sector productivo, pero también un desarrollo urbano y rural sostenible, incluyendo la reducción del consumo energético en los edificios ya construidos.

6. En áreas como la igualdad, el Estado discriminará positivamente en los contratos públicos a las empresas que obtengan los distintivos de igualdad que entrega el Ministerio de Trabajo, como viene recogido en la Ley de Igualdad. Otra vez, sin coste para el Estado. "Respetando plenamente la autonomía colectiva de empresarios y sindicatos, se apoyará desde los poderes públicos la implantación de los planes de igualdad en las empresas de más de 250 trabajadores acordados en el marco de la negociación colectiva". La plena incorporación de la mujer al mercado de trabajo podría elevar nuestra renta per cápita un 10%.

7. En materia de fomento empresarial, el objetivo es "reducir en un 30% las cargas administrativas existentes para las empresas antes de 2012, en coordinación con el resto de las administraciones". Ello supone acelerar la revisión de los procedimientos existentes, suprimiendo los que no sean necesarios y modificando el marco normativo para que en España se puedan crear sociedades mercantiles en un plazo máximo de 24 horas. Se unificarán todos los trámites necesarios de las tres administraciones en un único trámite telemático. Estas medidas no requieren un coste para el Estado, pero sí una decidida voluntad política.

8. Y, para terminar, la participación ciudadana, que no es sólo un ejercicio de democracia profunda, sino que también es una condición necesaria para llevar a cabo una gestión eficiente, porque son los ciudadanos los que mejor conocen sus necesidades y los problemas de su entorno. De esta forma, "se incrementará la participación ciudadana efectiva en los procesos de decisión sobre proyectos de infraestructuras de transporte y se garantizarán procedimientos más transparentes en la planificación y ejecución de estos proyectos, poniendo en marcha el Foro de la Movilidad".

En definitiva, se trata de un conjunto de medidas que dinamicen la economía o mejoren el bienestar social sin elevar el gasto público. Agudizar el ingenio puede ser la mejor de las recetas en tiempos de crisis.

Al finalizar este artículo, aún no ha sido investido el Presidente del Gobierno. Pero la semana que comienza mañana se estrenará con un nuevo Gobierno al que sólo queda desearle, por el bien de todos, mucho éxito. Buenos años y buena suerte.

[editar] El FMI, optimista

ANÁLISIS: COYUNTURA NACIONAL

ÁNGEL LABORDA 13/04/2008 Fuente: elPais

Las dos estadísticas domésticas más importantes publicadas en la semana han sido las cuentas trimestrales no financieras de los sectores institucionales (CTNFSI) del cuarto trimestre del pasado año y el IPC de marzo. La tasa de inflación volvió a repuntar en marzo hasta el 4,5% (3,5% en la UEM), confirmando las amenazas inflacionistas que impiden al BCE bajar los tipos de interés. Pero la noticia estrella ha sido el WEO (World Economic Outlook-Perspectivas Económicas Mundiales) de primavera del FMI.

   Las previsiones del FMI para 2009 suponen una salida de la crisis en forma de V

El FMI ha sorprendido relativamente con unas previsiones de crecimiento de las economías avanzadas en 2008 significativamente inferiores a las del consenso de analistas privados. Ahora bien, haciendo un poco de autocrítica, hay que decir que las previsiones de consenso hasta marzo no eran muy coherentes con la información disponible y con lo que estaba en boca de todos. Por ejemplo, todo el mundo había asumido que EE UU iba a caer o rozar la recesión a lo largo de este año, y sin embargo, el crecimiento medio del PIB previsto por las 26 instituciones que formaban parte del Consensus Forecasts de marzo sólo contemplaba una suave desaceleración, con tasas del 1,4% para 2008 y del 2,3% para 2009 (el FMI da ahora un 0,5% y 0,6%, respectivamente).

Sabemos todos que la crisis financiera desatada en ese país es la más seria desde 1929 y que detrás de ella está otra grave crisis, la del sector inmobiliario, con la que interactúa y se retroalimenta, un cóctel explosivo, pero a pesar de ello, pocos habían asumido una desaceleración de la economía en EE UU siquiera similar a la de 2001. El FMI ha venido a poner las cosas en su punto.

Esto es válido al cien por cien para el caso español. Es más, no es por rizar el rizo, pero a mí me parece que el FMI es optimista con la economía española. Ciertamente, el crecimiento del PIB del 1,8% que nos augura para 2008 (gráfico central) se queda notablemente por debajo del consenso de analistas españoles (2,5%), y más aún de la previsión del Gobierno (3,1%), pero a la vista de los datos del primer trimestre y de cómo se está produciendo el ajuste en el sector de la vivienda, la cifra parece razonable.

La que no me lo parece tanto es la de 2009, un 1,7%. Pensemos que una tasa media anual del 1,8% implica que en el último trimestre podemos estar en torno al 1%. Pues bien, el FMI piensa que un año más tarde, en el último trimestre de 2009, la tasa se habrá recuperado hasta el 2,4%, es decir, está contemplando una salida rápida en forma de V. Yo no veo cómo puede suceder esto teniendo en cuenta que el máximo efecto contractivo sobre el crecimiento del PIB del ajuste de la vivienda se producirá en 2009 y que el resto de componentes de la demanda no estarán en condiciones de compensarlo: el consumo estará entonces acusando el aumento del paro (gráfico derecho); la inversión de las empresas seguirá afectada por expectativas negativas, altos tipos de interés y una notable disminución de la rentabilidad; y las exportaciones, ni siquiera es previsible que crezcan en línea con los mercados exteriores, dada la pérdida de competitividad acumulada durante años.

El escenario más probable es una salida en forma de L, en el que la duración de la base de esta L dependerá, entre otros factores, de si el Gobierno es capaz de llevar a cabo reformas que permitan a las empresas mantener la rentabilidad y recuperar la competitividad.

Ángel Laborda es director de coyuntura de la Fundación de las Cajas de Ahorros (Funcas).

[editar] La burbuja inmobiliaria hace que España sea más vulnerable a la crisis"

06/04/2008 Fuente: elPais

El que fuera durante 19 años máximo responsable de la política monetaria de Estados Unidos está convencido de que, frente a los que le acusan de ser en parte responsable de la actual crisis financiera, aplicó las medidas adecuadas que permitieron al mercado hipotecario tirar del consumo y asegurar el crecimiento

A lo largo de casi 19 años al frente de la Reserva Federal -la autoridad regulatoria de EE UU, equivalente al Banco Central- Alan Greenspan (Nueva York, 1926) navegó por crisis financieras, recesiones y periodos de gran bonanza. Ahora, desde su experiencia, pronostica -en una conversación telefónica mantenida con motivo de la publicación en España de su libro La era de las turbulencias- que "hay más de un 50% de posibilidades" de que EE UU entre en una recesión económica.

  “Este periodo va a ser más difícil que cuando yo presidí la FED”
  “Soy republicano y apoyo a McCain, al que conozco muy bien y respeto”
  “Hay miedo de que el proteccionismo vaya más allá de lo recomendable”
  “Las probabilidades de que lleguemos a una recesión son superiores al 50%”
  “Está acabándose el periodo del crecimiento económico sin inflación”
  “Les va a ir mejor a las economías que se abran que a las que traten de protegerse de la competencia”

Alan Greenspan asegura que "este periodo va a ser mucho más difícil", desde el punto de vista de la política monetaria, de lo que fue toda su época en la Reserva Federal. Ahora que ya no ocupa ese puesto, el que fue gurú de la economía estadounidense recibe críticas -Paul Krugman le acaba de considerar "uno de los malos de la película"- por las consecuencias de la crisis hipotecaria, pero él se defiende: "El gasto del consumo tiró de la economía después del 11-S, y lo que tiró del consumo fue la vivienda". Consciente del riesgo financiero causado "por la relajación de las condiciones del crédito hipotecario", Greenspan defiende que "los beneficios de ampliar la propiedad de las viviendas compensan ese riesgo".

  • Pregunta. Los precios de las viviendas se están desplomando, la crisis crediticia hace quebrar a empresas y bancos. ¿Qué es lo que tenemos por delante?

Respuesta. Cuando se está en una situación así, que se caracteriza porque todo el mundo retrocede, hay un marcado deterioro de la necesaria confianza en la solvencia de las partes, lo cual es un factor clave, en el sentido de en la medida en que la gente vive en la incertidumbre, como está ocurriendo desde el pasado 9 de agosto, tiende a retroceder, a apartarse e invertir menos capital y, en muchos aspectos, rebajar muy considerablemente el volumen de actividad de los mercados financieros. Pero el grado de flexibilidad que existe en el sector empresarial norteamericano es de tal magnitud -aunque habría que excluir el sector financiero- que el nivel de demanda de fondos no es muy elevado; incluso sabiendo que el coste de estos fondos está subiendo, aún está lejos de crear problemas significativos con respecto a la actividad económica.

  • P. ¿Dónde está entonces el problema más grave?

R. Donde existe un conflicto real es en el impacto de los problemas financieros sobre los ingresos de las empresas, porque está constriñendo el comportamiento de los consumidores, el gasto de los consumidores, y está restringiendo la actividad de la construcción, tanto residencial como no residencial. La demanda agregada de bienes y servicios está ahora básicamente estabilizada, lo que significa que el índice de crecimiento del PIB en el primer trimestre de este año es, de hecho, cero. Esto es en buena medida resultado de presiones financieras. Y el resultado ha sido un debilitamiento considerable en nuevos pedidos, pero no como consecuencia de problemas crediticios.

  • P. En este contexto, ¿diría usted que la economía de Estados Unidos está al borde de una recesión?

R. Hay que definir la palabra recesión. Es una situación caracterizada por discontinuidades significativas en el mercado: caídas bruscas de pedidos, fuertes incrementos en desempleo, debilitamiento muy señalado, prácticamente de la noche a la mañana, en muchos sectores diferentes en los que una investigación revelaría que el cambio es radical. Así que tendríamos que encontrar señales de esta radicalidad; hay algunas, pero no muchas todavía. De forma que a menos que empecemos a ver estas discontinuidades, yo no caracterizaría como una recesión la situación en la que estamos, incluso aunque las probabilidades de que lleguemos a tenerla superan el 50%.

  • P. ¿La prioridad sería combatir una posible recesión o tomar medidas contra la inflación?

R. Bueno, este es el tipo de discusión en el que no quiero entrar, porque tiene que ver directamente con las políticas de la Reserva Federal. No puedo entrar en ello porque allí están los que acaban de ser mis colegas y mi sucesor ya tiene bastantes problemas como para que alguien desde fuera se dedique a hacer sugerencias.

  • P. ¿Cree que la época de crecimiento económico sin inflación ha pasado para siempre?

R. Lo que yo digo es que ahora estamos en una encrucijada: hemos tenido una significativa ausencia de inflación durante los últimos 15 años o más en EE UU y Europa; hemos presionado para mantener baja la inflación y esto nos ha permitido crecer a un ritmo muy rápido. España, por ejemplo, ha crecido de manera extraordinaria en los últimos años. Este periodo está acabándose, en el sentido de que el ajuste que se requería, por el giro espectacular de la planificación central a un mercado libre y un sistema competitivo en, por ejemplo, China, Rusia y otros países, está llegando a su fin: los precios de las exportaciones chinas están empezando a subir y serán cada vez menos competitivos, y las presiones inflacionistas en EE UU empezarán a subir, como en todas partes. Este periodo va a ser mucho más difícil, desde el punto de vista de la política monetaria, que el periodo en el que yo fui presidente de la Reserva Federal.

  • P. Abre su libro el 9 de septiembre de 2001, a bordo de un avión de la Swissair que le lleva a EE UU y que debe dar la vuelta y regresar a Zúrich. En retrospectiva, dice, se demostró que la economía mundial es más resistente porque es más flexible en un mundo globalizado.

R. Hay muchas y diferentes pruebas de que la economía de EE UU -y, en buena medida, la del resto de los países desarrollados y de cada vez más que se están desarrollando- es una economía mucho más flexible. En EE UU hemos afrontado dos pruebas que se salen de lo ordinario. Una fue el desplome de los mercados de octubre de 1987, que, si se hubiera producido como otros crash históricos, hubiera llevado a la economía a una fuerte recesión. Pero no ocurrió así: prácticamente no causó ningún cambio en la actividad económica. Después, en el 11-S, ocurrió algo muy similar: el shock de los atentados hizo que todo el mundo se replegara lleno de miedo, que se alejara de la actividad económica; hasta donde podemos saber, el Producto Interior Bruto cayó durante un periodo de cuatro a seis semanas, pero después se estabilizó. Lo que yo digo es que si mantenemos la flexibilidad adecuada -lo que exige mantener el proteccionismo en un nivel absolutamente mínimo- el tipo de problemas que afrontaremos en el futuro, incluyendo la actual crisis financiera, se absorberán en muchos aspectos sin graves impactos, tanto en el empleo como en producción.

  • P. ¿Habrá países de la UE que sufrirán especialmente la crisis?

R. Depende de las políticas que se apliquen. Y de otros factores; usted sabe, por ejemplo, que la burbuja inmobiliaria en España ha sido más amplia que la de la mayor parte de los países europeos, desde luego más amplia que la de EE UU. En este sentido, habría que presumir que hay más vulnerabilidad. Pero Europa en su conjunto está trabajando de manera uniforme y, como consecuencia, toda la zona euro se mueve, más o menos, de la misma manera. Italia tiene sus propios problemas, pero los tenía ya antes del euro y como es lógico, sigue teniéndolos. Alemania va bien; Francia va bien, aunque sus índices de crecimiento sean muy modestos y todavía haya problemas estructurales.

  • P. ¿Qué grado de optimismo tiene sobre las economías de Estados Unidos y de Europa a medio plazo?

R. Eso va a depender de manera muy significativa de qué tipo de estructuras reguladoras haya. Lo que las pruebas que tenemos después de la Segunda Guerra mundial nos indican es que a las economías que se abren y son capaces de competir con el resto del mundo invariablemente les va mejor. Y a los países que se atrincheran y tratan de proteger a sus empresas de decisiones competitivas procedentes de la competencia exterior les va peor. Así que si se piensa en los próximos diez años, lo más importante a la hora de hacer un pronóstico es saber qué tipo de estructuras habrá, qué grado de protección del derecho a la propiedad, hasta qué punto se respetará el imperio de la ley y qué regulaciones existirán sobre la actividad económica. El Reino Unido ha elegido abrir notablemente su economía; teniendo en cuenta el estado en el que estaba hace 20 ó 30 años, esa economía ha evolucionado muy positivamente. A Irlanda le está yendo muy bien por la misma razón. Si nos fijamos en los países en desarrollo, hay innumerables casos en los que el paso de una forma de planificación central a los mercados competitivos ha permitido que aumente enormemente el nivel de vida. Creo que se trata de un principio seguramente válido para todos los países: a los que optan por protegerse de la competencia exterior o incluso de la interior les va muy mal; los que se abren a las fuerzas competitivas internas y externas se ven forzados a hacer las cosas mejor, y las hacen.

  • P. Sobre Irak escribe usted: "Me entristece que sea políticamente inconveniente reconocer lo que todo el mundo sabe: que la guerra de Irak tenía que ver, sobre todo, con el petróleo". ¿Qué quiere decir exactamente?

R. Lo que debería haber dicho -creí que era evidente, pero aparentemente no lo es- es que si no hubiera petróleo bajo las arenas de Irak, Sadam Husein no hubiera podido poner en pie los recursos que le permitieron amenazar a los países vecinos. El problema básico con el que empezó la primera guerra del Golfo fue que Irak invadió Kuwait y amenazó con apoderarse del estrecho de Ormuz, por donde pasan cada día 18 millones de barriles cada día. Fue la existencia de petróleo la que dio a Sadam los recursos que crearon los problemas que llevaron a la reacción contra él.

  • P. No sé si querrá decir algo sobre las elecciones norteamericanas, sobre John McCain, Barack Obama y Hillary Clinton...

R. (Risas) Bueno, soy republicano y apoyo a John McCain, al que conozco muy bien y a quien respeto mucho.

  • P. ¿Teme que haya una oleada proteccionista en EE UU o lo que estamos oyendo al respecto es mero debate electoral?

R. No sé. Lo que sé es que hay una considerable preocupación de que estos argumentos proteccionistas vayan más allá de lo que sería cómodo para los economistas, tanto republicanos como demócratas. Espero que se trate sólo de lo propio del debate político, pero no lo sé.

  • P. ¿Algún consejo para el futuro presidente o presidenta?

R. Prefiero dárselo en privado.

[editar] Crece el paro, ¿qué hacer?

15/03/2008 Fuente: CincoDias

Voy a analizar la influencia de la crisis en la que estamos inmersos sobre el paro y qué medidas deberían adoptarse para paliar sus efectos, el más doloroso, ya que en su mayor parte va a recaer sobre los estratos de renta más bajos, con escasa profesionalización y, por tanto, con escasas probabilidades de encontrar otro empleo. Desde octubre de 2007 el paro ha concatenado cinco meses seguidos de subida, pasando de 2 millones a 2,3 millones.

Sin tener en cuenta el estallido de la crisis en el mercado hipotecario de EE UU, el Gobierno elaboró el proyecto de Presupuestos para 2008. La tasa de crecimiento del PIB para 2008 se situó en el 3,3% y los parados en 1,8 millones, prácticamente los mismos que el año anterior, que suponía que la tasa de paro experimentaría una bajada del 8,1% de la población activa al 7,9%. La crisis ha afectado al crecimiento del PIB; la Comisión Europea lo ha rebajado al 2,7% y expertos analistas lo fijan en el entorno del 2,4%-2,5%; la mía es del 2%-2,2%.

La caída de la actividad económica española ha incidido fuertemente en el paro. En enero subió en 132.378 y en febrero en 53.406, en total 185.784, y esto sin tener en cuenta los desempleados que están fuera de la lista del paro. Según la Secretaría de Estado de Economía, desde junio hay 19.000 parados en tal situación. El secretario general de Empleo considera que en febrero, fecha desde la cual se tienen datos, son sólo 3.259, por ser cuando entró en vigor el cambio estadístico de considerarlos como 'demandantes de servicios previos al empleo'.

Esta es la incidencia que el menor crecimiento del PIB ha tenido en los dos primeros meses del corriente año. Como la caída del crecimiento del PIB va a continuar durante todo el año, de forma tal que se prevé que para el conjunto del año el crecimiento del PIB sea sólo del 2%-2,2%, las estimaciones efectuadas es que el paro aumentará este año en un millón.

Mi previsión se basa en la marcha del paro este año y en el comportamiento del endeudamiento anual con el exterior, del orden del 8% del PIB, que financia la diferencia entre la formación bruta de capital fijo (30% del PIB) y el ahorro interno del 22% del PIB. Una parte importante de la inversión se ha venido materializando en la construcción de viviendas, ante la inexistencia en España de un mercado de alquiler. La desconfianza en los mercados financieros ha empezado a incidir tanto en la cuantía de la apelación de las instituciones financieras y sociedades españolas a préstamos del exterior como a los tipos de interés de los préstamos que recibimos.

Se acabaron los tiempos felices, hemos entrado en la crisis, y como ésta no se gestione bien el año próximo entraremos en recesión


La incertidumbre surgida del alto endeudamiento de las familias y de las empresas ha acentuado la desconfianza, siendo por tanto previsible la crisis del sector de la construcción en España y el aumento del paro, por ser un fuerte generador de empleo. Se acabaron los tiempos felices, hemos entrado en la crisis, y como ésta no se gestione bien el año próximo entraremos en recesión.

Un problema que no admite demora es el pago de las prestaciones por desempleo a los que vayan quedando en paro. El coste de las prestaciones que percibirán los nuevos parados (un millón) se estima en 8.800 millones de euros, que unidos a los 15.500 figurados en el Presupuesto inicial de 2008 da un total de gasto de 24.300 millones de euros como gasto estimado de las prestaciones de desempleo para el corriente año.

¿Puede financiarse este aumento del gasto por desempleo? Del superávit presupuestario de las Administraciones estimado en el Informe Económico Financiero de los Presupuestos Generales del Estado en el 1,15% del PIB (12,9 miles de millones de euros), que corresponde al Estado y sus organismos autónomos administrativos 3.309,84 millones de euros, que representa su capacidad de financiación.

Ahora bien, la crisis ha afectado al crecimiento del PIB y por tanto a los tributos del Estado, ya que éstos son función del PIB. Al disminuir los ingresos y mantener los gastos se produce una disminución del superávit, que hemos estimado en 1.515,58 millones de euros, en el supuesto de que el crecimiento del PIB sea del 2,7% (previsión de la Comisión Europea); 1.927,03 millones de euros si el crecimiento del PIB es del orden del 2,4% (previsión de los analistas), y de 2.275,63 millones de euros en el caso de que el crecimiento del PIB estuviera en el entorno del 2% (mi previsión), lo que prácticamente haría desaparecer la capacidad de financiación del Estado, ya que sólo restarían mil millones de euros.

En cualquiera de las alternativas analizadas no existiría superávit para hacer frente al gasto de 8.800 millones de euros para hacer frente a las prestaciones de desempleo.

Ante esta situación existen tres alternativas: la de la Comisión Europea, que ha manifestado a España que en el actual contexto de crisis económica debe evitarse recortes de impuestos o aumentos del gasto que puedan poner en riesgo el equilibrio presupuestario; la de PSOE y PP, con ofertas electorales tanto de reducciones de impuestos como de aumento de gastos, y la de mantener el equilibrio presupuestario, que es la que yo defiendo.

La alternativa de la Comisión parte del supuesto que las decisiones discrecionales que se adopten por el Gobierno, de aumento de gasto y/o de disminución de ingresos, en ningún caso deben poner en peligro el equilibrio. No tiene en cuenta los efectos cíclicos de la caída de la actividad que ocasionan disminución de recaudación de los impuestos y aumento del gasto en prestaciones de desempleo a consecuencia del incremento del paro.

La alternativa de PSOE y PP deriva de las ofertas electorales efectuadas de aumentar los gastos, principalmente sociales, y rebajar impuestos, especialmente IRPF y sociedades, sin tener en cuenta sus efectos sobre el equilibrio presupuestario ni los efectos que sobre éste pueda tener la caída de la actividad económica (efecto cíclico de aumento de las prestaciones de desempleo y reducción de impuestos). La alternativa que yo defiendo es la de mantener el equilibrio presupuestario, teniendo en cuenta los efectos cíclicos de reducción de la recaudación de impuestos y de aumento de los gastos por prestaciones de desempleo.

Las medidas a adoptar en esta última alternativa para mantener a toda costa el equilibrio presupuestario serían: a) ajustar los ingresos tributarios a la estimación más probable de crecimiento del PIB; en el supuesto estimado de una tasa del 2%, el superávit presupuestario del Estado previsto en los Presupuestos para 2008 quedaría reducido a mil millones de euros; b) aumento del gasto presupuestario en prestaciones de desempleo (efecto cíclico) en 8.000 millones de euros; c) las dos medidas anteriores darían lugar a un déficit presupuestario (necesidad de financiación del Estado) de 7.000 millones de euros; d) para conseguir el equilibrio presupuestario debería recortarse gasto de financiamiento de los servicios (capítulo 2), de subvenciones (capítulo 4), y de inversiones que no tengan la consideración de infraestructuras.

Los ajustes deberían efectuarse a la mayor brevedad posible, antes de que los ministerios comprometan los créditos disponibles.

José Barea Catedrático emérito de la Universidad Autónoma de Madrid

[editar] Anatomía de un asesino. Autopsia de la Burbuja Inmobiliaria

09/03/08 Fuente: elSabado

No cabe ninguna duda sobre quién es realmente el responsable del desastre hipotecario. Los bancos contratan a lo mejorcito de nuestro país, “brillantes y mordaces” jóvenes que han estudiado en las mejores universidades. ¿Pero alguien realmente ha llegado a pensar que un MBA de Harvard, quien comprende los más finos pormenores de las altas finanzas, realmente piensa que ignorando todos los principios de prudencia, emitiendo billones de dólares para prestar a los solicitantes que ni siquiera tienen trabajo, ni aval alguno, que tienen un pésimo historial crediticio y que son incapaces de pagar una deuda de unos pocos cientos de dólares, fue una idea genial? (Mike Whitney)

Bill Gross de PIMCO, el mejor gestor de renta fija del planeta, dice que “tan solo es el principio” ahora que la crisis inmobiliaria se está endureciendo. Y cuando las bombas inmobiliarias asolen por completo las finanzas de nuestra generación, los americanos se preguntarán con caras tristes y asombradas, “¿Qué ha pasado?”. Pero mientras tanto a nadie le interesa llegar al fondo del asunto, dado que la gente es así, no llegan a plantearse comprender los problemas hasta que no se encuentren haciendo cola para la sopa del asilo.

Claro que rodarán cabezas, empezando con quien sea elegido presidente en 2008 (es demasiado tarde ya para hacer algo y resolver el problema, pero la culpa será del inocente que jugará el papel del nuevo Herbert Hoover), George W. Bush (aunque no del todo culpa suya, pero desde luego su culpa es no haber sabido manejar la situación cuando se pinchó la burbuja inmobiliaria/crediticia), Alan Greenspan (culpable como el encargado) y Ben Bernanke (actual presidente de la Fed y lugarteniente de Greenspan durante la época en que la Fed estaba jugando con la economía americana). Desde luego, mandar a todos estos “líderes” a la guillotina no nos va a devolver nuestro dinero, así que todos sus amigos y vecinos seguirán queriendo saber qué demonios ha pasado.

Este breve artículo pretende ofrecer a los lectores un esbozo previo a la autopsia, y los partidarios de prevención del capital (y estoy muy orgulloso de todos vosotros) tendrán posibilidad de poner en práctica sus teorías antes de acabar por completo al estilo hooveriano con las actuales creencias financieras. Así que allá vamos.

Érase una vez que Alan “No es culpa mía” Geenspan y su Fabulosa Reserva Federal no reconocieron la burbuja tecnológica/punto com y a partir de entonces no tomaron ninguna medida para contenerla, al revés eligieron bañarse en la gloría considerando que habíamos llegado a una “nueva era” de la economía. Como resultado se desató la mayor locura inversora de todos los tiempos, el Nasdaq subió desde 1.419,12 puntos en octubre de 1998 a 5.048,62 tan solo en 17 meses, y los taxistas, los barrenderos, incluso las rubias, todos se lanzaron a jugar a la bolsa, generando unas impresionantes plusvalías en el corto plazo, especulando con activos que desconocían por completo.

A pesar del habitual “esta vez será diferente” y las aseveraciones de Greenspan de que es imposible reconocer y moderar las locuras compradoras, la burbuja del Nasdaq explotó y la bolsa perdió 9 billones de dólares de su valor desde el máximo hasta la primera pata de la caída (octubre 2002). La Fed podía haber elegido la estrategia de indoloros ajustes post burbuja, desde luego, aunque estos ajustes hubieran resultado bastante dolorosas en el corto plazo. En vez de esto, Greenspan y sus muchachos ingeniaron una nueva estrategia que consistía en ir a pedir préstamos a Fulanito para pagar con este dinero a Menganito, la estrategia de “reflotar la burbuja”, recortando drásticamente los tipos de interés y tirando la normativa regulatoria por la ventana.

Y para alargar aún más la historia, los históricamente bajos tipos de interés permitieron a los propietarios de viviendas, a los prestamistas, a los compradores y los vendedores subir el valor de las propiedades. Un sueldo de ayer de 2.000 dólares al mes hoy puede proporcionar un ingreso dos veces más grande en forma de préstamos, así que, grosso modo, los 250.000 dólares en propiedades pueden ser convertidos por los participantes del mercado en 500.000 dólares en un relativamente corto período de tiempo. Y así, los bajos tipos de interés/menor coste de deuda es igual a un mayor precio. Paso nº1 del incremento del valor de los inmuebles.

Aupados por este artificial incremento de valor (eso es, incremento no ligado a los fundamentales del mercado inmobiliario o al aumento de los ingresos personales) y basados en la percepción de que las casas que “rápidamente” subían de precio iban a continuar así en lo que muchos esperaban en que iba a ser “nueva” economía, los absurdos instrumentos derivados de las hipotecas empezaron a abrirse camino en los mercados. Y como Greenspan cerraba los ojos a lo que sucedía, los préstamos con entrada cero empezaron a aparecer por todas partes, a los que siguieron a continuación préstamos ninja, es decir declarando verbalmente sus ingresos (“Venga, ande, coja lo que quiera”) y su estado de activos (“No, de verdad, nos preocupa un poco que Ud. no tenga ningún aval”). Los precios “ascendentes” de las viviendas también dieron lugar a la aparición de los intereses ajustables (un 1% inicial, etc.), y pronto el mismo sueldo de 2.000 dólares al mes pudo aportar aún más apalancamiento, digamos unos 750.000 dólares en propiedad, junto con enorme amortización negativa (la capacidad crediticia de los prestatarios estaba incrementando sustancialmente cada año). “No hay problema”, decían los brókeres hipotecarios con zapatos abrillantados a los prestatarios que sospechaban que algo raro estaba pasando o que no sospechaban nada. “Cuando suban los intereses de su deuda, puede refinanciarla o vender su casa y obtener unos jugosos beneficios”.

La Fed generó hipotecas sin entrada y demás maravillas hipotecarias como tipos de interés ajustables. Paso nº2 del incremento del valor de los inmuebles.

Conforme el mercado inmobiliario florecía y los promotores eran capaces de demostrar que lo que vendían por 250.000 en un par de años valía cientos de miles de dólares más, y la industria de los derivados respaldados con activos inmobiliarios (MBS) se volvió loca. Las agencias de calificación crediticia asignaron “ratings de inversión” a una variedad de préstamos dudosos, los préstamos fueron empaquetados en bonos y vendidos a los inversores, liberando los balances de los prestamistas y permitiéndoles prestar más y más dinero.

Y los que se encargaron de vender estos productos a los inversores fueron los chicos de Wall Street. La deuda estructurada, arriesgada, con alto grado de apalancamiento, empezó a estar a la orden del día y la industria de MBS floreció en cuestiones de meses. Las Obligaciones de Deuda Colateralizada (CDO) permitieron que los préstamos bastante dudosos fuesen vendidos en trozos a viudas y huérfanos, y en este punto para comercializar aquellos CDOs se formaron Vehículos de Inversión Estructurada (SIVs) apalancados hasta la luna. Los participantes de los mercados de todo el mundo amasaban liquidez proveniente del apalancamiento, dándose codazos para comprar estos o aquellos activos que costaban un duro y que Wall Street vendía a cuatro pesetas que era el coste de la deuda. En este punto, las ruedas inmobiliarias rodaban a pleno rendimiento, mientras Greenspan, Bernanke y compañía permanecían impasibles.

El dinero corría a raudales, los bancos prestaban montones de dinero y se fomentaba demanda para pedir préstamos. A la vez que los pesos pesados como Countrywide Financial (el más grande de América) y la mayoría de los grandes bancos empezaron a conceder hipotecas sin garantía alguna a prestatarios de baja calidad crediticia. Esto significa que bajo el mandato de Greenspan/Bernanke el crédito, los ingresos, las garantías, el ahorro no tenían ninguna importancia al no ser que estuvieran destinados a la compra de viviendas. Fuentes fidedignas me indican que en este preciso momento la Tierra perdió su órbita; sus fuerzas gravitatorias fueron afectadas por miles de millones de banqueros tradicionales que han cambiado su órbita en aquel momento.

La banca ha dejado de ser tradicional, respondiendo a la demanda de Wall Street. “No pasa nada”, decían ellos entre bambalinas, “nos desharemos de estos préstamos como si fuera una patata caliente”.

Las peores hipotecas (las subprimas) fueron vendidas con cierta prima dado que los prestatarios con el peor historial crediticio han de pagar un interés más alto y se suponía que se iban a mantener durante algún período de tiempo. Pero no costó mucho comprender que el juego ya había terminado: era más fácil financiar la compra de una casa que financiar la compra de un frigorífico.

La ilimitada disponibilidad de dinero para las hipotecas y el devastador efecto de la “patata caliente” de la deuda estructurada pusieron fin a las “normas crediticias” y crearon una explosión artificial para los mercados. La Fed ha soportado los mercados a base de crear la ilusión de que los compradores sin ahorros pueden crear una mayor demanda. Paso nº3 de incrementar el valor de los inmuebles.

Cuando la economía falsificada se siente fuerte, el “valor” de las casas “sube” rápidamente, los compradores creen que los precios nunca bajarán, que los créditos baratos siempre estarán disponibles, las constructoras siempre podrán echar cualquier cosa al mercado y siempre habrá demanda. Las constructoras y las promotoras, grandes y pequeñas, estaban ganando ingentes sumas de dinero, creando apetitos insaciables acerca de terrenos edificables, produciendo un efecto dominó en el crecimiento de todos los sectores relacionados con la construcción. El crecimiento falso proporcionó grandes beneficios para las constructoras, promotoras, agentes inmobiliarios, ejecutivos de las empresas inmobiliarias, especuladores de inmuebles, brókeres hipotecarios, aseguradoras, arquitectos, empresas de trabajo temporal, obreros de la construcción, vendedores de coches, empresas que fabrican materiales de construcción y comerciantes de todo tipo. Nadie de ellos hubiera ganado tanto dinero sin “la mejora” del “valor” de los inmuebles que hemos indicado en los pasos desde nº1 hasta el nº3. Así que la Fed ha generado especulación salvaje en el sector inmobiliario, construcción y mantenimiento, industrias hipotecaria y financiera. Paso nº4 de incrementar el valor de los inmuebles.

Naturalmente, los que ya poseían algún tipo de propiedad inmobiliaria no han podido resistirse a morder la manzana envenenada y la economía USA tuvo un impulso adicional proveniente del deseo de endeudarse a un interés históricamente bajo teniendo como garantía el constantemente creciente valor de sus casas. Prácticamente todos los que habían comprado una casa antes de 2003, se sintieron “ricos”, y el hecho de convertir milagrosamente los 100.000 dólares en 600.000 hizo que sus casas pasaran a ser una fuente inagotable de dinero. La gente comprendió muy rápido la utilizad de este nuevo maná de financiación y se lanzó a comprar prácticamente cualquier cosa, coches, ordenadores, PDAs, televisores de plasma, ropa, accesorios, muebles, joyas, artículos del arte, coleccionables, juguetes, juegos, vacaciones, etc. Todos tenían un “bonus” para gastar, dejando las tarjetas de crédito como papel de fumar. Incluso se inventó un nuevo tipo de tarjeta, tarjeta de crédito “Libérese de la opresión de su deuda” (“La deuda de su nueva tarjeta será añadida a su hipoteca”). Conforme “subían” los precios, la economía artificial no solamente se sostenía sino que florecía; la locura del endeudamiento causó la mejora del empleo, el gasto desenfrenado del consumidor, los aumentos del beneficio empresarial y un sentimiento general de que la economía iba muy bien. Asimismo, los propietarios se endeudaban contra el creciente valor de sus activos inmobiliarios para invertir en bolsa (también creciente, salvo el Nasdaq).

Aunque en menor medida, durante estos últimos cuatro años, la Fed generó un nuevo tipo de consumo financiado por la utilización de las casas como fuente de ingresos, basado en los bajos tipos de interés, laxa política monetaria y crédito fácil. Paso nº5 para incrementar el valor de los inmuebles.

Mientras la economía del endeudamiento-contra-el-mayor-valor-de-sus-inmuebles era capaz de proporcionar dinero que la gente quemaba con gran facilidad, el mundo de los negocios y el comercio era capaz de crear empleo, desarrollarse y crecer. A pesar del hecho de que los créditos fáciles no estaban disponibles para las empresas y se estaba silenciando la subida de los precios, el ambiente de créditos laxos (combinado con los tipos de interés históricamente bajos) proporcionó suficiente estímulo económico para fomentar la demanda de inmuebles comerciales, tiendas, grandes almacenes y distribución, oficinas, empresas de investigación y desarrollo, obras y terrenos comerciales. El crecimiento de las ventas y del empleo también creó una presión alcista en los precios de alquileres que subieron descontando una mayor mejora de la economía y unas rentas aún más altas. El artificial crecimiento, generado por la Fed, basado en el endeudamiento fomentó el incremento (temporal) de los ingresos, una mejora del empleo y una gran demanda de espacios comerciales. Paso nº6 de la subida del valor de los inmuebles.

Viendo todos estos factores, la Fed literalmente “había creado” (no obstante, tan solo durante un corto período de tiempo) un ambiente donde subió la confianza del consumidor, mejoró sustancialmente la actividad empresarial, subieron las bolsas, la psicología compradora alcanzó su punto álgido, y dado que los incrementos de los precios de las casas parecen asegurados, no existe la noción de que haya que gastar menos para ahorrar un poco para la época de las vacas flacas. Dado todo esto, parece que Greenspan y compañía respondieron “con éxito” al colapso del Nasdaq, los americanos tienen fe en la Fed como nunca la han tenido. Esta sensación de “seguridad” dio una razón más a los participantes del mercado para sentirse complacidos, no, mejor dicho, temerarios en cuando al efecto post burbuja en la economía.

Recibo muchos emails de nuestros lectores. Y la mayoría de ellos creen que nuestra economía ya está fuera de la selva post burbuja del Nasdaq. Los pocos que piensan que la reflación de la Fed fue muy arriesgada y puede acabar en una implosión, normalmente tienen fe de que nuestros banqueros centrales o nuestro gobierno o “el gran sistema financiero americano” siempre podrá detectar cuando algo va mal y corregirlo. Muy pocos realmente están preocupados por la actual situación; “ELLOS nunca permitirían que algo malo pueda pasar”, dice todo el mundo.

Y los que estamos familiarizados con las economías post burbujas de los últimos siglos, siempre nos estamos haciendo las mismas preguntas conforme la Fed mantenga el mismo rumbo. Estas preguntas son:

¿Qué pasa cuando la música se apaga? ¿Qué pasa cuando el mercado inmobiliario ya no se beneficia de los bajos tipos de interés? ¿Qué pasa cuando la gente no puede endeudarse más para seguir comprando casas? ¿Qué pasa cuando las casas pierden un billón de dólares de valor? ¿Qué pasa cuando los activos desaparecen? ¿Qué pasa cuando se cierra el grifo del crédito? ¿Qué pasa cuando la gente con bajos ingresos pierden su calificación crediticia y nadie les da dinero? ¿Qué pasa cuando las casas dejan de venderse? ¿Qué pasa cuando los propietarios endeudados hasta las cejas empiezan a vender sus propiedades? ¿Qué pasa si millones de propietarios se enfrentan a los embargos todos a la vez? ¿Qué pasa si la morosidad vuelve a los mercados? ¿Qué pasa cuando acaba el boom de la construcción, promoción y financiación? ¿Qué pasa cuando las casas dejan de funcionar como garantía para obtener nuevos créditos? ¿Qué pasa cuando los propietarios dejan de recibir dinero debido al creciente valor de sus casas? ¿Qué pasa cuando el valor de las casas ya no sube? ¿Qué pasa cuando la gente deja de pagar sus deudas? ¿Qué pasa cuando los bancos tienen que retirar líneas de crédito? ¿Qué pasa cuando las entidades financieras obtienen pérdidas billonarias de sus carteras apalancadas y con pésimas garantías? ¿Qué pasa cuando los inversores ya no quieren más patatas calientes? ¿Qué pasa cuando el mercado de crédito colapsa? ¿Qué pasa cuando el consumidor pierde la confianza, la economía se contrae, los ingresos se reducen, los trabajos se pierden, la bolsa cae, la gente hace colas para retirar su dinero de los bancos, el mundo se libra de las garras de las finanzas estructuradas, Fannie Mae se derrumba, la Fed pierde su poder, la moral compradora está herida de muerte y no hay ahorro que ayudase a sobrevivir?

“En otras palabras, ¿qué pasa cuando implosiona la burbuja inmobiliaria creada por la Fed para paliar los nocivos efectos del crash del Nasdaq? “

Tomen asiento; el juego tan solo acaba de empezar. Aún queda mucho. Y si decide participar, puede que acabe siendo propietario de los Yankees.

Steve Moyer, PonderThis.net

[editar] ROBERT SOLOW: "España debe mirar a los países nórdicos"

03/03/08 Fuente: laVanguardia ENTREVISTA A ROBERT SOLOW, PREMIO NOBEL DE ECONOMÍA 1987

" España habría devaluado si no fuera por la unión monetaria; ahora no hay mucho que hacer"

Con la vivienda en desaceleración, la próxima fase de crecimiento tiene que basarse en inversiones más productivas, sostiene el veterano premio Nobel de Economía Robert Solow. Y para afrontar este ajuste de desinflación competitiva,España debe considerar el modelo nórdico y "mantener una discusión seria sobre qué porcentaje del ajuste corresponde a los salarios, a los beneficios y al gasto público", afirmó Solow en una entrevista mantenida el pasado jueves en Barcelona.

  • España tiene un déficit por cuenta corriente equivalente al 10% del PIB. Sin ajuste por la tasa de cambio, ¿habrá que resignarse a una desinflación competitiva?

Sí. Es posible que España se incorporara a la unión monetaria con una divisa sobrevalorada. Pero con una inflación mayor que la media, el euro español se ha apreciado mientras que el euro alemán se ha depreciado. Por eso Alemania exporta tanto en estos momentos. Este déficit por cuenta corriente es muy grande y España tendrá que pagar intereses para financiarlo. Es una pena, pero lo hecho, hecho está. Hay que intentar controlar el exceso de inflación. Este no es sólo un problema de España. Yo trataría de instar a los alemanes a dejar de bajar la inflación. Quizás la unión monetaria debería establecer normas sobre un excesiva desinflación.

  • ¿Hay alguna medida desde el lado de la oferta para ayudar a este proceso de desinflación competitiva?

No lo sé. Este es un tema que muchos economistas, y yo mismo, hace años que analizamos. Los países que han tenido éxito en hacer bajar la inflación son los que hacen consultas extensas entre sindicatos, empresas y Gobierno, como Dinamarca, Holanda y los países nórdicos. Quizá España debería probarlo para repartir el peso del ajuste. El proceso requiere de la construcción de consenso y de una discusión seria sobre qué porcentaje del ajuste depende de los sueldos , qué parte depende de la reducción de beneficios y qué parte depende del Gobierno. A lo mejor España debería hacer lo mismo. Por otro lado, en materia de educación, países como Dinamarca y Holanda destinan mucho dinero a una enseñanza superior más técnica. Puede que España deba abordar algo parecido, lo que ayudaría a crear empleo en el sector industrial.

  • ¿Estamos ante un periodo largo de bajo crecimiento?

Podría ser, pero no lo creo. Desde mediados de los noventa la productividad crece más rápido de lo que esperábamos, así que tenemos mayor potencial para el crecimiento. España y EE. UU. se han metido en un agujero y mientras no salgan de él no van a poder explotar sus posibilidades de crecimiento. Pero en EE. UU., al menos, no creo que la situación dure mucho tiempo. Estamos hablando de unos meses. Soy un poco más optimista que muchos. Habrá seis meses de crecimiento cero o recesión.

  • ¿Es ésta una crisis normal de la vivienda?

En EE. UU. no. Hubo un boom muy largo de la vivienda y hemos construido demasiadas casas. Esto no es ninguna novedad. Pero si la situación hubiese sido igual que cuando yo pedí mi primera hipoteca en 1950, no habría sido un desastre peligroso. Digamos que lo que se ha perdido por los impagos en hipotecas puede ascender a 131.640 millones de euros, que es mucho dinero, desde luego, pero es una cantidad trivial en términos de porcentaje del PIB: en EE. UU., la vivienda representa entre el 4% y el 5% de éste. Sin embargo, debido a la titularización, los mercados financieros se han congelado y es mucho más difícil conseguir un crédito.

  • En España, la vivienda puede llegar al 9% o al 10% del PIB...

Sí. La economía española parece depender mucho más de la vivienda de lo que jamás ha dependido de ella la economía estadounidense. Así que de producirse un colapso de precios, éste sería de una magnitud mayor. Pero mi impresión es que la morosidad no es especialmente alta en España. Si el problema es la saturación del mercado, éste se puede afrontar. Ahora bien, es cierto que esa dependencia de la vivienda no es una buena forma de gestionar una economía. Se requiere de la vivienda para atender a una necesidad social, pero no se quiere gastar capital de inversión en vivienda porque no ayuda a la productividad. Con el nivel de renta y productividad de España, diría que hay que buscar inversiones productivas y empleo bien remunerado.

  • ¿Qué recomendaciones ofrecería a un nuevo gobierno en un país como por ejemplo España, que ha pasado por un boom de la vivienda? ¿Qué le diría?

Si el país no perteneciera a la unión monetaria, podría bajar tipos de interés y la tasa de cambio, pero esto ahora ya no es posible. Así que el gobierno tendría que pensar en formas de trasladar la inversión del sector de la vivienda al sector industrial mediante incentivos fiscales, como por ejemplo la amortización acelerada para nuevas inversiones y créditos fiscales para que la empresa aumente sus inversiones.

  • Preocupa mucho la apreciación del euro.

Va a castigar mucho a las exportaciones de la Unión Europea, pero es la única manera de eliminar el déficit por cuenta corriente de EE. UU., que no llega a las dimensiones del español pero es el 6% del PIB, que no es poco. España habría devaluado si no fuera por la unión monetaria. Ahora, no hay mucho que España pueda hacer.

  • ¡Qué impotencia!

Bueno, hay un consuelo. Pase lo que pase con la globalización, el nivel de vida de un país jamás caerá por debajo de su productividad. Es sólo una cuestión de qué parte de la economía da mejores resultados. Por eso hablamos de inversiones productivas, educación técnica, investigación y desarrollo.

[editar] Desaceleración, injusticia social y pánico bursátil, de Roberto Centeno en El Mundo

23/01/08

El fuerte incremento de la inflación en 2007, el peor dato en 12 años, y la subida del paro en más de 100.000 personas, que aumenta ya por encima de la creación de empleo, junto a la fuerte caída de los indicadores de clima económico, que ponen de manifiesto un proceso de desaceleración económica muy superior al esperado, delinean la que sin duda va a ser la mayor recesión de la economía española en muchas décadas. Y como las penas nunca vienen solas, lo que se pensaba sería un mal año bursátil, ha roto todas las previsiones y se ha convertido en autentico pánico vendedor, en un ajuste brutal del sobredimensionamiento del sector financiero respecto a la economía real, y tan ciego que ya no distingue entre buenos y malos.

Esta situación va a tener consecuencias dramáticas para una mayoría de familias, para quienes, a pesar del fuerte crecimiento absoluto, el reparto prácticamente medieval de la renta y la riqueza creado en la España de Zapatero ha producido ya una enorme pérdida de renta para un 60% de las familias, como cuantifica Julio Alcaide nuestro mejor estadístico y uno de los grandes de Europa, a lo que se añade, según los últimos datos de Eurostat, una pérdida de seis puntos de poder adquisitivo de los salarios respecto a la media europea. Y si esto ha sucedido en la época de vacas gordas, ¿qué no va a suceder ahora que han llegado las vacas flacas?

Pero antes de analizar estos hechos, parece necesario explicar qué sucede hoy. Y es claro, la confluencia de factores externos, perfectamente previsibles algunos, con unas políticas económica, energética y presupuestaria disparatadas que van en sentido contrario a lo que se necesitaba y la negativa rotunda de Zapatero a reconocer los problemas por motivos electorales y, en consecuencia a adoptar medida alguna, han creado una situación explosiva en nuestra economía que la crisis bursátil convierte en algo de consecuencias imprevisibles.

Y en este punto, como desgraciadamente en todos lo demás, las mentiras del vicepresidente Solbes y del Gobierno, afirmando que no son necesarias medidas porque «no existen problemas de fondo» en nuestra economía constituye una irresponsabilidad sin precedentes y un engaño masivo a los ciudadanos cara a las elecciones. Para empezar, es inaceptable que Solbes culpe de la inflación a factores exógenos cuando no ha realizado ni una sola de las reformas estructurales pendientes, lo que lleva a un encarecimiento desproporcionado de los productos básicos en su camino desde el productor al consumidor. O que Zapatero culpe al petróleo y al gas de todos nuestros males, cuando ha desarrollado una política energética demencial que ha prometido intensificar desmantelando todo el parque nuclear si gana las elecciones, lo que elevaría el recibo de la luz en un 40%, y que ha llevado nuestra dependencia exterior al máximo de todos los tiempos y al doble de la media europea, reduciendo nuestra eficiencia energética al 70% de la media de la UE-15.

Igual que resulta una tomadura de pelo el afirmar que no se puede hacer nada a corto plazo, cuando el exceso de gasto público es causa fundamental de las tensiones inflacionistas, y en lugar de unos presupuestos restrictivos, propone otros electoralistas y tan expansivos que ponen en peligro la estabilidad presupuestaria futura. Esta indignidad adquiere categoría de miseria moral cuando culpa de la inflación a la escasez de alimentos, por la sencilla razón de que, como comisario Económico en Bruselas, ha sido el primer responsable de la drástica reducción de la producción europea de alimentos. Solbes carece de autoridad moral para culpar a nada ni a nadie y, si no tiene la hombría de reconocer sus graves errores, al menos debería tener la dignidad de callarse.

Pero la realidad es todavía mucho peor por varias razones. La primera, porque la inflación empeorará por la enorme cantidad de inflación embalsada y por los efectos de segunda vuelta. La segunda, y esto es esencial, porque la inflación real sobre el 50% más pobre de la población es el doble del IPC. La tercera, porque la dimensión de la crisis inmobiliaria es muy superior a la prevista. La cuarta, porque el supuesto cambio del modelo de crecimiento es otra mentira más del Gobierno, las alternativas al ladrillo, el sector industrial y los servicios; el primero, acaba de entrar en recesión y, en el segundo, el crecimiento de las ventas de grandes empresas ha caído a cero en noviembre, se ha hundido en diciembre y el turismo se ha estancado. Y la quinta porque la crisis bursátil reducirá más aún el consumo, vía efecto riqueza, aniquilará expectativas, producirá una restricción todavía mayor en todo tipo de créditos y afectará a los resultados de las sociedades, hechos que harán poco eficaces la futuras reducciones de tipos.

Para Solbes «no existen problemas de fondo en la economía». Pero vamos a ver, una inflación que supera en un 50% a la media europea y un déficit exterior que es el más elevado del mundo, del que se derivan unas necesidades anuales de financiación gigantescas, de 100.000 millones de euros, ¿no es un problema de fondo? Un endeudamiento masivo de familias y empresas, en una situación de altos tipos de interés y fuertes restricciones creditícias, ¿no es un problema de fondo? Haber dejado el gasto del Estado en un 22% del total, la mitad de un Estado Federal, lo que nos impide realizar una política fiscal contra-cíclica pues el grueso de la capacidad inversora la tienen las autonomías y los ayuntamientos -algo insólito y disparatado que no sucede en ningún lugar-, ¿no es un problema de fondo?

Y luego la mendacidad del vicepresidente alcanza cotas nunca vistas cuando afirma que «España es hoy mucho más solvente». Para Solbes una economía cuyo déficit corriente y de capital se ha multiplicado por nueve, cuya deuda exterior se ha más que doblado hasta la astronómica cifra de 1,5 billones de euros, deuda que tendrá que devolverse en plena crisis, y cuya carga de intereses crece al 42% anual y supone ya el 3% del PIB, que ha perdido el 70% de sus reservas de oro y divisas -la persecución a la Iglesia católica y la pérdida del oro del Banco de España, como seña de identidad socialista, no ha cambiado en 70 años-, cuya productividad relativa a la media de la UE-15 ha retrocedido 40 años al nivel relativo de 1969, y que desde 2006 ha dejado de converger por primera vez en 11 años con la UE, resulta que es una economía mucho más solvente. ¿Qué pretende el señor Solbes con ese esperpento? Lo que no alcanzo a comprender es cómo la oposición no se lo ha comido con patatas.

Pero en el aspecto verdaderamente crucial, la distribución de la renta y la riqueza creadas que, como nos recuerdan los textos de economía, «es el resultado final y más importante de toda la actividad económica», la situación ha sido un desastre sin paliativos. La parte del trabajo en el PIB ha descendido dos puntos y medio a lo largo de la Legislatura -la cifra más baja de nuestra Historia y la más baja de toda Europa-, la presión fiscal ha subido a su máximo de todos los tiempos y el brutal incremento de presión tributaria -30.000 millones de euros/año- ha recaído en un 80% sobre la clase media y los pensionistas. El gasto social que ha crecido en términos absolutos, como no podía ser de otra manera, ha disminuido como esfuerzo social o porcentaje del PIB y brutalmente en términos per cápita donde ocupamos el último lugar de Europa.

Más específicamente, el último estudio de Julio Alcaide, que aunque al utilizar lógicamente cifras oficiales de inflación y población infravalora la realidad, aporta cifras sobrecogedoras. Mientras el 20% más pobre de la población recibe el 6,8% de la renta total, el 20% más rico recibe nada menos que el 44,2% del total, y dividiendo estas dos cifras se obtiene lo que los estadísticos denominan ratio de desigualdad, que se ha incrementado un 10% desde 2003, situándose en 6,5 en 2005 frente a una media de 5,5 para la UE-25 y de 4,2 para los países centrales. La estimación para 2007 es de 7,2, una ratio casi tercermundista.

El profesor Alcaide cuantifica también el índice de Gini, otra medida de la concentración de riqueza, su valor está entre cero y uno, y la desigualdad es mayor cuanto mayor es su valor. El índice de Gini ha alcanzado en la España de Zapatero su valor más alto desde que empezó a medirse hace 30 años -0,398 en 2005, un 4% peor que en 2003 y un 22% peor que la media europea- y en cuanto se conozca el de 2007 con la inflación creciendo un 60% por encima de los salarios, la cifra será espectacular.

Cara a 2008, hay dos escenarios posibles: el aterrizaje suave, un crecimiento del PIB entre el 2% y el 2,5%, y el aterrizaje brusco, un crecimiento del PIB entre el 1,5% y el 2%. En cualquiera de ellos, el mercado de trabajo va a sufrir el mayor ajuste en 35 años, las cuentas públicas entrarán en déficit, y será imprescindible una reestructuración presupuestaria; las suspensiones de pagos en el sector inmobiliario se multiplicarán y el sector financiero entrará en una fase de gran incertidumbre. Y esto era antes del pánico bursátil; ahora todo es peor y con un añadido, que nuestra economía es la más vulnerable de Europa, tanto por el nivel de endeudamiento exterior como por el fin del ciclo inmobiliario. Además, la caída de las cotizaciones obliga a varias de nuestras grandes empresas que han realizado compras masivas de participaciones totalmente a crédito -y garantizadas por el valor de estas participaciones- a poner cientos de millones de euros en nuevas garantías o en efectivo, algo que puede poner a alguna en serias dificultades.

Esta es la realidad económica de la España de Zapatero y, aunque ahora están presionando despiadadamente a todas las instituciones para que tengan el patriotismo de suavizar las cifras reales de paro -¿cómo es posible que las prestaciones por desempleo crezcan un 50% más que el paro registrado?- inflación y crecimiento, y así engañar a los ciudadanos, eso no cambiará la realidad. En esta situación, la designación de Manuel Pizarro como responsable del tema económico es a la vez una muestra de buen sentido y de esperanza para los españoles. Pizarro es un profesional de valía demostrada, capaz de abordar la crisis con rigor y eficacia, y un defensor a ultranza del interés común y del Estado de Derecho, es decir, la antítesis de Solbes, incapaz de tomar una iniciativa e incapaz de de sostener sus convicciones.

Es un auténtico dislate que con una economía en plena desaceleración, lo único que preocupa al Gobierno es el finiquito de Pizarro, cuando lo que debería preocuparle es el finiquito de los millones de familias que ya no llegan a fin de mes. Es además una burla que le ataquen por haber cobrado 2.500 millones de pesetas de indemnización, un 0,07% del dinero que hizo ganar a los accionistas de Endesa respecto a lo que pretendían pagarnos los amigos de Zapatero.

En definitiva, el pánico de ayer empeora notablemente la expectativas y, aunque Ben Bernanke, con su agresiva bajada de tipos, ha cambiado de momento el signo, las incertidumbres que se han despertado harán mucho más restrictivo el crédito y reducirán la inversión y el consumo en cualquier caso. A mi juicio, en España lo más efectivo a día de hoy sería una fuerte bajada de la fiscalidad a las familias para compensar la enorme pérdida de renta disponible originada por la inflación.

Roberto Centeno es catedrático de Economía de la Escuela de Minas de la UPM

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[editar] Hyman Minsky

[editar] La estabilidad provoca desestabilización

10/05/08 Thomas Z. Tan elsabado

Hyman Minsky (1919 – 1996) fue economista y profesor de la Universidad de Washington en St. Lous, pero vivió en Nueva York los últimos diez años de su vida. Hace algunos años, prácticamente nadie había oído hablar de él, hasta que explotó la actual crisis crediticia. Por primera vez oí hablar de Minsky el año pasado en una entrevista de Jeremy Grantham de GMO quien a su vez había conocido sus obras tan solo hacía dos años. Y ahora con todo esto que ha pasado con las hipotecas de alto riesgo, de pronto su teoría cobró fuerza y se ha hecho famosa.

Fotogarfía de Hyman Minsky
Fotogarfía de Hyman Minsky

La investigación de Minsky está enfocada en comprender y explicar las crisis financieras. Minsky sostenía que durante las épocas de bonanza, cuando las empresas generan el efectivo mucho mayor de lo que se necesite para cubrir su deuda, se desarrolla una euforia especulativa, y por tanto muy pronto la deuda empieza a superar la capacidad de los prestatarios de pagarla con sus ingresos, lo que, a su vez, produce una crisis crediticia. Como resultado de esta burbuja especulativa de endeudamiento, los bancos y los prestamistas endurecen las condiciones del crédito, justo lo que está sucediendo ahora, incluso a las compañías solventes y, consecuentemente, la economía se contrae.

El modelo de Minsky se conoce como “Hipótesis de la Inestabilidad Financiera”, que simplemente demuestra que la desestabilización es inherente a la estabilidad. “La característica fundamental de nuestra economía”, escribió Minsky en 1974, “es que el sistema financiero oscila entre la robustez y la fragilidad y esta oscilación es una parte integrante del proceso que genera los ciclos económicos”.

Estando en desacuerdo con la mayoría de los economistas, Minsky argumentó que esta oscilación, con sus consecuentes burbujas y sus pinchazos, es inevitable en los mercados libres, hasta que el gobierno empiece a controlarlos, a través de regulación, las medidas de los bancos centrales y demás herramientas. Fue muy crítico con la desregulación que caracterizó los largos 18 años de la era de Greenspan. No es de extrañar que oigamos ahora hablar tanto de regulación.

Minsky describió tres pasos del proceso desde la estabilidad hasta la inestabilidad: cobertura, especulación, esquema piramidal o esquema Ponzi.

La fase de cobertura empieza cuando el cash flow del comprador cubre los intereses y el principal que se endeuda para comprar un activo. De esta forma, la deuda es totalmente pagable, está respaldada con el activo, de modo que funciona como el factor estabilizador de la economía en esta fase.

La fase especulativa es un paso adelante hacia la asunción de riesgos. En esta fase, el cash flow cubre solamente el interés de la deuda, pero no hay suficiente para amortizar el principal. Obviamente, es aún más desestabilizador cuando los prestatarios (o en este caso, en vías de convertirse en especuladores) empiezan a apostar sobre que los tipos de interés ya no subirán más, y el valor de los activos no descenderá. Conforme más largo es el período de la estabilidad económica, más incentivo existe para los especuladores que a su vez se endeudan más y más.

La fase de Ponzi es la última fase que lleva hacia el pinchazo de la burbuja. Durante esta fase, el cash flow no cubre ni los intereses ni el principal, y los prestatarios se mantienen a flote gracias a las subidas de los precios de sus activos. En el mercado hipotecario, durante esta fase proliferan las hipotecas ARM (hipotecas a tipo variable), o préstamos con amortización negativa, o las hipotecas subprimas o de alto riesgo no respaldadas por los ingresos de los prestatarios, además de todos los MBS (deuda respaldada por el cash flow generado por los hipotecados). En los mercados de renta fija, mientras tanto, florecen los CDO (obligaciones de deuda colateralizada), SIV (vehículos de inversión estructurada), los préstamos apalancados que los fondos de capital riesgo utilizan para sus compras, todo esto dependiendo de la evolución de los activos adquiridos para mantener niveles históricamente altos de ingresos y los márgenes de beneficios.

Diferente de la fase especulativa, esta fase destaca por su dependencia de los precios de los activos (o el margen operativo del beneficio para el capital riesgo) para seguir adelante. Estos precios, o márgenes, no pueden permanecer planos, o no caer, sino que deben seguir subiendo, de otro modo las inversiones simplemente serían no rentables. Las apuestas se basan en que vendrán los futuros compradores y comprarán estos activos sobrevalorados, asumiendo que habrá nuevos compradores que comprarán estos activos a un precio aún más elevado. Es una espiral de comprar cada vez más caro vendiendo más caro aún.

Durante este proceso de tres fases, los mercados empiezan a ser más arriesgados a la vez que aparentemente son más estables. La falsa sensación de seguridad lleva a los inversores a extrapolarla a un futuro bastante lejano.

En la fase de Ponzi, los precios ascendentes de los activos empiezan a ser una profecía retroalimentada. Conforme más gente entre en los mercados y se convierta en especuladores, empujan más arriba los precios de los activos que a su vez sirven de garantía para la deuda. A cambio, pueden endeudarse más para comprar más activos lo cual hace subir los precios aún más. En realidad, los sistemas financieros son inherentemente susceptibles a los destructivos brotes de la especulación. En cuanto los precios de los activos empiecen a descender, como actualmente en el mercado de la vivienda, de repente todos se dan cuenta de que el rey está desnudo.

Adicionalmente, los complejos productos derivados contribuyen y aceleran este proceso desestabilizador. Minsky indicó que el sector bancario es el sector que está en continua búsqueda del beneficio. “Los banqueros son comerciantes de deuda que hacen lo imposible para innovar los activos que adquieren y los pasivos que comercializan.” Bien dicho. La banca de inversión básicamente es la “innovación” de los activos adquiridos dentro de las estructuras para su posterior titulización y venta a los despreocupados inversores.

No obstante, estoy seguro de que en los años 70 Minsky ni siquiera se imaginaba el nivel de la “innovación” de la actual banca de inversión que ha creado complejos instrumentos financieros tales como títulos respaldados por los activos hipotecarios (MBS), obligaciones de deuda colateralizada (CDO), con sus tranchetes, amén de los quesitos de CDO (tranchetes de los tranchetes), cubitos de CDO (tranchetes de los quesitos de CDO) o los más prolíficos y abusivos credit default swaps (CDS o swaps de riesgo crediticio). Más gruesa es la capa de los derivados que crece alrededor de cada activo y encima de cada derivado, más sensible se hace el sistema a la menor variación del subyacente. No es de extrañar que muchos CDO con la calificación de AAA tengan solamente un 50% del ratio de recuperación, y cualquier otra cosa de esas que incluya AA o A es aún más sensible a los impagos.

No hay duda alguna de que actualmente estamos en el reverso del proceso de Minsky, con los precios de los activos cayendo y el valor de las garantías yéndose por la ventana, con las primas de riesgo alcanzando la estratosfera, reducción del apalancamiento, escasez de crédito, ausencia de refinanciaciones y con la economía retrayéndose en términos de empleo, ingresos y consumo. Solo nos queda esperar que la hiperinflación como la de los años 70 no se una a la fiesta en el momento más inadecuado, y que la reversión del proceso de Minsky no sea tan larga como sus posteriores nuevas tres fases.

[editar] Las 7 etapas de una burbuja, según el economista Hyman Minsky

Fase 1 - Planteamiento: Toda crisis financiera comienza con una perturbación. Puede ser el invento de una nueva tecnología, como internet. Puede ser un cambio en la política económica. Por ejemplo, los tipos de interés podrían reducirse inesperadamente. Sea lo que sea, las cosas cambian para un sector de la economía. La gente ve a ese sector de otra manera.

Fase 2 - Los precios comienzan a subir: Enseguida, los precios en el sector empiezan a subir. Inicialmente, ese incremento casi no es percibido. Muchas veces, estos precios más altos reflejan una mejora en los indicadores económicos. Según los precios van aumentando más, la gente empieza a notarlo.

Retrato de Hyman Minsky. 1919-1996.
Retrato de Hyman Minsky. 1919-1996.

Fase 3 - Crédito fácil: El aumento de precios no es suficiente para una burbuja. Toda crisis financiera necesita combustible para el cohete, y sólo hay una cosa que este cohete quema: crédito barato. Sin él, no puede haber especulación. Sin él, las consecuencias del planteamiento se desvanecen y el sector vuelve a la normalidad. Cuando una burbuja empieza, el mercado es invadido por agentes externos. Sin crédito barato, los agentes externos no pueden entrar.El crédito barato es el billete de entrada para los agentes externos. Por ejemplo, los precios de la gasolina han aumentado fuertemente en los últimos años. Sin embargo, los bancos no están concediendo préstamos para que la gente almacene gasolina en sus garajes esperando que el precio se doble en tres meses. Pero los bancos sí que están dando préstamos a gente de poca solvencia para comprar casas con la idea de que se pueden vender enseguida.El aumento del crédito fácil está muchas veces asociado a la innovación financiera. Frecuentemente, se desarrolla un nuevo tipo de instrumento financiero que infravalora los riesgos. De hecho, el crédito fácil y la innovación financiera son un cóctel peligroso. La Burbuja de los Mares del Sur comenzó con una novedosa figura llamada "sociedad anónima de responsabilidad limitada". En 1929, los precios fueron catapultados a la estratosfera con la ayuda de los "margin calls". Los precios de las casas ahora se han acelerado en forma de hipotecas "sólo interés", creadas para financiar compras de inmuebles sobrevalorados.

Fase 4 - Recalentamiento del mercado: Según el efecto del crédito fácil se va notando, el mercado comienza a recalentarse. El recalentamiento estimula los volúmenes y aparecen las escaseces. Los precios comienzan a acelerarse, y se recogen beneficios fáciles. Más agentes externos son atraídos y los precios se desbocan. Las subidas de precios atraen a los bobos, los codiciosos y los desesperados por meterse en el mercado. Así como un fuego necesita más combustible, la burbuja necesita más forasteros.

Lectores caricaturizados de las obras de Minsky. Viñeta original en la edición on line de The Hew Yorker
Lectores caricaturizados de las obras de Minsky. Viñeta original en la edición on line de The Hew Yorker

Fase 5 - Euforia: La burbuja entra ahora en su fase más trágica. Saldrán algunas voces prudentes y dirán que la burbuja no puede seguir más. Pondrán argumentos convincentes basados en indicadores económicos a largo plazo y simple lógica económica. Sin embargo, estos argumentos se evaporan en el calor del hecho inapelable: los precios aún están subiendo. Los prudentes son acallados por charlatanes, que justifican la locura de precios con el argumento eufórico de que ahora el mundo es diferente y que este mundo significa precios más altos.Por supuesto, el argumento del "nuevo mundo" es cierto; el mundo es diferente cada día, pero eso no significa que los precios tengan que descontrolarse. Los charlatanes ganan y el optimismo injustificado se impone. En este punto, los charlatanes adornan su optimismo con la más cruel de las mentiras: cuando los precios toquen máximos, habrá un "suave aterrizaje". La idea de una apacible desaceleración de los precios calma los nervios. Los forasteros se quedan atrapados en la negación de la evidencia. Saben que los precios no pueden subir eternamente, pero rara vez actúan según ese principio. Todo es seguro, porque piensan marcharse justo antes de que la burbuja explote. Aquellos que no han entrado al mercado se enfrentan a un terrible dilema: no pueden entrar, pero tampoco pueden quedarse fuera. Saben que perdieron el tren al principio de la burbuja. Son bombardeados cada día con historias de gente que se hizo rica en dos días y amigos con grandes ganancias. Los fuertes se quedan fuera y asumen la oportunidad perdida. Los débiles compran y se tiran a los pies de los caballos.

Fase 6 - Los expertos recogen beneficios: Todo el mundo quiere creer en un futuro mejor, y la burbuja se aprovecha de eso. Una burbuja necesita que todos crean en un futuro mejor, y mientras esta euforia continúa, la burbuja se mantiene. Sin embargo, al tiempo que la locura se apodera de los forasteros, los expertos recuerdan el viejo mundo. Pierden su fe y comienzan a asustarse. Conocen su mercado, y saben que todo ha ido demasiado lejos. Los expertos comienzan a vender. Típicamente, los expertos intentan escurrirse sin ser percibidos, y a veces lo consiguen. Otras veces, los forasteros los ven mientras intentan largarse. En cualquier caso, sean detectados o no, el hecho de que esos expertos vendan es ya el principio del fin.

Fase 7 - El estallido: A veces, la marcha de los expertos infecta a los forasteros. Otras veces, es el fin del crédito fácil o alguna serie de noticias inesperadas. Pero sea lo que sea, la euforia es reemplazada por el miedo. El edificio se quema y todo el mundo corre hacia la puerta. Los forasteros comienzan a vender, pero no hay compradores. Llega el pánico. Los precios se desploman, el crédito se corta, y las pérdidas comienzan a acumularse.

[editar] En la riqueza y en la pobreza

10/02/08 Fuente: elSabado

“Menos mal que los ciudadanos no comprenden el funcionamiento de nuestro sistema bancario, porque si lo hicieran, me temo que habría una revolución no más tarde que mañana por la mañana.” Henry Ford

El año 2007 fue un año realmente tramposo, aunque no tanto en la primera mitad cuando el buen tiempo nos permitió navegar sin problemas; no obstante, durante la segunda mitad parecía que caminábamos por un campo de minas (no es que haya caminado alguna vez por un campo de minas, pero este hecho ahora no tiene importancia). Para mí, el mayor enigma de 2007 fue la resistencia demostrada por los mercados. Conforme el mercado de crédito se caía en pedazos a finales de julio, una de las apuestas más seguras -o al menos eso creía- era que el mercado alcista al final se acababa. Al final sucedió, pero tardó seis largos meses.

Henry Ford 1919
Henry Ford 1919

Y hora con las heridas abiertas después de estar cayendo los mercados durante más de un mes, llegó la hora de reflexionar. Se han perdido grandes sumas de dinero en las últimas semanas y grandes sumas de dinero se puede ganar en los meses venideros si somos capaces de comprender correctamente la situación. Los seres humanos tendemos a comportarnos como ovejas. Adónde vaya el líder, le sigue la manada. Pero las grandes fortunas no son amasadas por las ovejas sino por inversores preparados para ir allá donde la multitud nunca llegaría. Hemos identificado una serie de temas acerca de las inversiones que creemos pueden definir el curso del año 2008. No obstante, ahora es imposible prever qué más podría pasar en los mercados a lo largo de este año.

Vamos a empezar nuestra lista con el problema más delicado al que se enfrenta el mundo en muchos años, la crisis bancaria. Creemos que esta crisis, que ha devorado la mayor parte del mundo en los últimos meses, durará mucho más de lo que la gente se imagina. Para esto existen dos razones. Primero, existe una prueba clara de que los problemas del crédito están sobrepasando los límites de las hipotecas de subprimes. La deuda hipotecaria de menor riesgo, la deuda de las tarjetas de crédito, los préstamos y la deuda corporativa están sufriendo graves deterioros, y no solamente en Estados Unidos. La crisis empieza a ser global. Tristemente, todo esto es la consecuencia de la avaricia porque el dinero estuvo demasiado barato durante demasiado tiempo.

Segundo, tenemos sospechas (aunque no pruebas) de que hubo irregularidades contables en muchos casos. Si los bancos siguiesen las normas, las deudas de mala calidad se cancelarían tan pronto se descubriesen. No obstante, hemos oído de una fuente bien informada de que las pérdidas actuales exceden los importes de las devaluaciones de los activos. Pero dado que no interesa a nadie que quiebren los grandes bancos, se ha permitido a algunas entidades bancarias “planificar” las reducciones de sus activos, permitiéndoles ganar el tiempo para cazar capital fresco. Si estamos en lo cierto, los bancos seguirán devaluando sus activos en lo que queda del año 2008 y probablemente a lo largo de 2009.

Y en parte debido a esto, creemos que el riesgo de una recesión no solamente acecha a Estados Unidos sino a más países. En realidad, puede que USA escape a la recesión en su concepción clásica (dos trimestres consecutivos de crecimiento negativo del PIB), mientras un amplio número de países probablemente ya esté allí. Y más, la bolsa americana está descontando la entrada en recesión como apuntan algunos de los indicadores (como, por ejemplo, el del gráfico 1). Y a menos que la recesión sea más prolongada o más severa de lo que se está esperando, la mayor parte del daño probablemente ya está hecho en estos momentos.

Gráfico 1: Porcentaje de los valores de NYSE que cotizan por encima de su media de 200 días

Gráfico 1: Porcentaje de los valores de NYSE que cotizan por encima de su media de 200 días
Gráfico 1: Porcentaje de los valores de NYSE que cotizan por encima de su media de 200 días

Pero no es así en otras partes del mundo. Mientras el gobierno y el banco central americanos se preocupan de resolver los problemas que afronta la economía americano, muchos de los líderes europeos (y en cierto modo también los asiáticos) siguen con la negativa y parece que no se den cuenta de los nubarrones que se están juntando en el horizonte. Entre los candidatos a la recesión se encuentra Japón, país muy dependiente de las exportaciones para poder mantener su economía a flote. Un yen fuerte combinado con una reducción de las exportaciones es un cóctel muy peligroso. Y mientras tanto, el sector inmobiliario japonés permanece muy débil, aunque no por las mismas razones que el de USA. En realidad, probablemente, Japón ya esté en recesión.

Otros países también están flirteando con la recesión, entre ellos Singapur. Su PIB del cuarto trimestre ya es negativo y los recientes datos de Singapur no ofrecen una esperanza de mejora. En Europa, España asume el dudoso honor de ser el primer país de entrar en recesión. Aportando la construcción prácticamente el 20% del PIB, la economía española muestra una alta exposición a la ralentización del mercado de la vivienda, la enfermedad que está contagiando a todo el mundo. La siguiente en la cola puede ser Gran Bretaña. El sector inmobiliario británico está mostrando signos de indigestión y no debemos olvidar que la crisis actual no es otra cosa que una crisis financiera. Y aparte de Suiza, no hay otro país en el mundo más dependiente de la industria financiera que Reino Unido.

En pocas palabras, a pesar de la capacidad de Estados Unidos de complicar las cosas y actualmente encontrándose frente a graves problemas, probablemente el resto del mundo sufrirá mucho más. Y no será por primera vez que suceda esto. Bendecidos con un mercado laboral más flexible y unos mercados financieros más desarrollados que la mayoría de los países, los americanos probablemente tarden poco tiempo en solucionar los problemas, mucho menos que los demás países. Por esto creemos que los mercados americanos se comportarán mucho mejor que los demás mercados este año (con la posible excepción de los mercados emergentes que tradicionalmente tienen una alta correlación con los mercados americanos).

La dramática ralentización de la actividad económica y la reducción de valorizaciones de las propiedades y los activos tienen otra implicación. Para comprender el orden de las cosas, vayamos a revisar el gráfico construido por nuestro consejero en materia económica, el Dr. Woody Brock. Woody mantiene la tesis de que a largo plazo los precios de los activos no pueden crecer más de prisa que la economía subyacente[i]. En el caso de Estados Unidos, el ratio de la aportación de la vivienda al PIB es de media 3,4 veces desde 1950 y 3,6 veces desde 1918[ii]. Ahora, después de 25 años de mercados alcistas, los precios de los activos son muy superiores a sus fundamentales, y no solamente en USA sino globalmente. Lo que nadie puede saber ahora mismo, ni nosotros ni Woody, es cuánto tiempo se tardará en ajustar el exceso de las valoraciones que empezó a mediados de los años 90 cuando el ratio subió muy por encima de su valor en términos de su media a largo plazo (ver gráfico 2). No obstante, viendo la severidad con la que se vendía a lo largo de las últimas tres semanas, ¡puede que alcancemos esta media en pocas semanas más!

Gráfico 2: Valor medio de los activos

Gráfico 2: Valor medio de los activos
Gráfico 2: Valor medio de los activos

Bromas aparte, muchos analistas dicen que consumir está en el ADN de los americanos y que la propensión de ir de compras es esencialmente la razón del problema actual de la economía americana. Lo que omiten las críticas es el hecho de que los americanos no tuvieron necesidad de ahorrar durante los últimos años, dado que los precios ascendentes de las propiedades y de los activos hacían todo el trabajo por ellos.[iii] Y ahora cuando los fondos de pensiones se están quedando en nada, muchos americanos solo tienen dos opciones: o quedarse a trabajar algunos años más antes de jubilarse o empezar a ahorrar consumiendo menos.

Por tanto, creemos que 2008 será el año en que la tendencia de la reducción del ahorro finalmente se revertirá (ver gráfico 3). Los americanos empezarán a ahorrar y no porque hayan perdido de repente su apetito por consumir sino porque deben hacerlo a menos que no quieran pasar sus últimos años en la pobreza. Y esto tendrá unas implicaciones muy importantes para la cuenta corriente americana y, de este modo, para el valor del dólar (más tarde hablaremos de esto), al igual que influirá en los mercados.

Gráfico 3. Impacto sobre la riqueza

Gráfico 3. Impacto sobre la riqueza
Gráfico 3. Impacto sobre la riqueza

El siguiente en la lista es el dólar americano. Pensamos que el dólar sorprenderá a muchos inversores a finales de este año, comenzando su apreciación después de muchos años de caídas. Existen varias razones para pensar así. Primero, dado que USA se encuentra entre los primeros candidatos para entrar en recesión (o al menos eso parece), también es probable que se encuentre entre los primeros en cuanto al cambio del ciclo de los tipos de interés. Y esto le dará ventaja al dólar durante el presente año.

Segundo, podemos esperar una sustancial mejora del comercio. Aunque durante mucho tiempo estuvo desapercibido, el déficit comercial americano ha mejorado bastante durante los últimos trimestres (ver gráfico 4). Recientemente se ha publicado el informe del PIB americano que muestra que las exportaciones han contribuido un 0,55% al crecimiento en el cuarto trimestre de 2007. Las exportaciones no producían un efecto tan positivo desde 1991. Suponiendo que la tendencia continuará, podemos esperar que esto ayude a fortalecer el dólar.

Gráfico 4. Balanza comercial USA

Gráfico 4. Balanza comercial USA
Gráfico 4. Balanza comercial USA

Tercero, las preocupaciones acerca del euro están creciendo. 2008 será el año en el que la robustez del euro tendrá que pasar un serio test. El pacto monetario europeo es inherentemente defectuoso. Las condiciones macroeconómicas de la unión monetaria europea son demasiado adversas como para que el euro no tenga ningún problema. A lo largo de todos estos años, el BCE no tuvo que luchar contra ningún bache porque las condiciones económicas permanecían anormalmente benignas lo que impidió al BCE evaluar seriamente la estructura monetaria. No obstante, esta recesión será una seria prueba para los países más débiles dentro de la Comunidad Europea por primera vez. Probablemente por esto el diferencial entre los bonos alemanes e italianos se ha ensanchado recientemente en unos 35 puntos básicos. Por esta razón, esperamos que el euro sufra una crisis en algún momento durante este año o el año que viene. Y esto, obviamente, beneficiará al dólar.

Aunque la duda que nos queda respecto al dólar es el corto plazo que carece de visibilidad. Es muy probable que antes de emprender la senda alcista, veamos más descensos en el dólar a corto plazo.

En cuanto a las materias primas, creemos que hay una seria divergencia entre los precios de los bonos y los precios de las materias primas. Las autoridades monetarias de todo el mundo actualmente se están enfrentando al clásico dilema: ¿Deben enfocar sus esfuerzos en la crisis bancaria y arreglar las curvas de rentabilidades para mejorar la coyuntura operativa de los bancos o deben atender la creciente inflación (que se empeña en no desaparecer) y mantener los tipos estables dentro de un contexto del debilitamiento económico?

Hasta ahora la creencia de los mercados era que las presiones inflacionistas desaparecen conforme se vaya ralentizando la economía, y si la historia puede servir de guía, no les faltará razón. No obstante, muchos aspectos de la economía global ahora son diferentes en comparación con las recesiones anteriores. La diferencia más importante es que actualmente persiste una gran demanda para muchas materias primas, fenómeno que hace falta corregir aún.

Gráfico 5. Previsión de la inflación en Estados Unidos

Gráfico 5. Previsión de la inflación en Estados Unidos
Gráfico 5. Previsión de la inflación en Estados Unidos

Si miramos el Gráfico 5, vemos que las expectativas de inflación (la curva roja que se define como la diferencia entre la rentabilidad del bono del Tesoro a 10 años y la del TIPS del mismo vencimiento) apenas han cambiado a lo largo del año pasado a pesar de que la inflación actualmente ha subido bastante y a pesar del continuo ascenso del precio de las materias primas. Algo tiene que cambiar. O suben las rentabilidades de los bonos o bajan los precios de las materias primas. O puede que el cambio afecte a ambos a la vez.

Vamos a finalizar con el tema con el que hemos empezado: la crisis bancaria. Los llamados fondos soberanos han jugado un papel importante en esta crisis proveyendo capitales frescos a los bancos que los necesitaban. Los fondos soberanos son fondos controlados por distintos gobiernos o instituciones cuasi gubernamentales de todo el mundo en los que se colocan inmensas sumas de dinero provenientes de superávits (por ejemplo, el dinero del petróleo, etc.). A lo largo de los últimos meses, conforme empeoraba la crisis bancaria, estos fondos han venido al rescate de muchos bancos azotados por la crisis. En el gráfico 6 se puede ver que el importe de 100.000 millones de dólares que se pagó para rescatar a Citibank, Merril Lynch, UBS, etc. es tan solo calderilla en comparación con la extraordinaria riqueza que poseen estos fondos gubernamentales.

Gráfico 6. Total activos de los fondos soberanos

Gráfico 6. Total activos de los fondos soberanos
Gráfico 6. Total activos de los fondos soberanos

Ahora, probablemente cuando la crisis se acabe, estos fondos tendrán la fama de ladrones de los activos devaluados americanos. Tal como están las cosas actualmente, los bancos y los políticos americanos no se pueden permitir tratar mal a estos caballeros que tan amablemente vinieron al rescate en el momento cuando algunos de los bancos más reputados parecía que caían al precipicio, pero llegará un día cuando los extranjeros serán acusados de “haber robado” los activos corporativos americanos (el mundo de los negocios tiene la memoria muy corta).

Dado que pensamos que la mayoría de los grandes bancos aún tendrán que devaluar sus activos, el riesgo al que se enfrentan los inversores es que la buena relación entre los rescatadores y los bancos puede estropearse antes de que se acabe la crisis. Los bancos necesitan fondos. Y existen muchos inversores dispuestos a aportar 10.000 millones o más al patrimonio bancario. No obstante, en un año electoral, cuando los congresistas estrechos de mente se pierden por complacer a los ciudadanos de a pie, no creemos que este tema se convierta en un asunto electoral de primera fila dado que los accionistas de los bancos serán los primeros en perder. Por tanto, todavía es demasiado temprano para empezar a comprar las acciones de los bancos.

Habiendo dicho todo esto, creemos que este año será difícil, pero también creemos que el año acabará mejor de lo que ha empezado. Los activos denominados en dólares, para sorpresa de muchos inversores, probablemente se comportarán mejor que los demás activos, y el euro decepcionará. Las materias primas (con la excepción de las agrícolas) sufrirán un debilitamiento durante este año. También lo pueden sufrir los bonos. Disfrute de este año. Lo único que le podemos garantizar es que no se aburrirá.


[i] Existe una poderosa razón económica para ello. Si necesita más explicaciones, no dude en contactar con nosotros.

[ii] La media ha ascendido ligeramente durante los últimos años debido a las anormalmente altas rentabilidades tanto de la vivienda como de los demás activos.

[iii] El aumento (o la reducción) del valor de los activos inmobiliarios no está incluido en la tasa de ahorro que se calcula como el agregado de ahorro menos el agregado de gasto.

Niels C. Jensen, Socio Absolute Return Partners LLP

[editar] Operación rescate

05/02/2008 Gonzalo Bernardos

La crisis del mercado de la vivienda, además de provocar la desaparición de algunos promotores e intermediarios, probablemente suponga también el final de la vida independiente de determinadas cajas de ahorro. Serán aquéllas con un modelo de negocio excesivamente ligado al mercado inmobiliario y sin capacidad para potenciar de forma adecuada otros segmentos de la actividad bancaria (por ejemplo, financiación y servicios a empresas, banca corporativa, etc.).

Gonzalo Bernardos
Gonzalo Bernardos

Previsiblemente, durante los dos próximos años, una o varias grandes cajas, con elevadas plusvalías latentes en su cartera industrial y un modelo de negocio relativamente compensado, rescatarán a otras con importantes problemas para equilibrar su cuenta de resultados. Le llamarán fusión, racionalización del sector, creación de un “campeón autonómico” o algo parecido. No obstante, en realidad será “operación rescate”.

En la actualidad, un importante número de ellas tiene, además de una escasa capacidad crediticia, un evidente problema de gestión. ¿Qué harán para ganar dinero en el próximo futuro? La garantía inmobiliaria, clave de su negocio en el pasado, ya no es ni será lo que fue. Aunque volvieran a disponer de liquidez, el riesgo asociado al mercado residencial desaconsejaría otorgar créditos por el 110% o 120% del precio de las viviendas o financiar la totalidad del importe pagado por los promotores en la adquisición de suelo. Unas prácticas nada arriesgadas si el precio de los solares y los pisos sube en una elevada medida, pero prácticamente suicidas si disminuye de forma significativa (tal y como ya está sucediendo).

Además, la morosidad pronto se convertirá en un importante problema. Algunas de ellas no podrán continuar disimulando su verdadero nivel con determinadas argucias, tales como reflejar únicamente con descubiertos en cuenta corriente las cuotas impagadas de los préstamos hipotecarios, y tendrán que hacer frente a un considerable crecimiento de los créditos impagados. Los principales motivos serán un elevado incremento del paro y la falta de liquidez de un significativo número de promotores.

Probablemente, los cambios presagiados den lugar a una nueva etapa en el sistema financiero español. Habrá menos cajas, pero más grandes. Algún político añorará a las desaparecidas, en cambio, dudo que lo hagan los ciudadanos.

[editar] Una crisis devastadora en ciernes

27/01/08 Robert Brenner

La actual crisis podría convertirse en la más devastadora desde la Gran Depresión. Es la manifestación de un conjunto de hondos problemas irresueltos de la economía real que anduvieron durante décadas —literalmente— traspapelados, ocultos tras una montaña de deuda. Y expresa también una contracción financiera coyuntural de una gravedad desconocida desde la II Guerra Mundial. La combinación de la debilidad subyacente de la acumulación de capital y el resquebrajamiento del sistema financiero es lo que hace que esta caída progresiva resulte tan inmanejable para las autoridades responsables, y su potencial destructivo, tan grave. La epidemia de hipotecas ejecutadas, embargos y casas abandonadas –con frecuencia después de haber sido despojadas de todo lo que queda de valor, incluido el cobre de los cables eléctricos— se abate sobre Detroit, en particular, y otras ciudades del medio oeste de EEUU.

El desastre humano que ello representa para cientos de miles de familias y sus comunidades puede ser la primera señal de lo que significa una crisis capitalista como ésta. Las fases alcistas históricas de los mercados financieros en los 80, 90 y 2000 –con sus transferencias sin precedentes de ingresos y activos hacia el uno por ciento más rico de la población— han distraído la atención del progresivo debilitamiento real a largo plazo de las economías capitalistas avanzadas. Todos los indicadores económicos de EEUU, Europa occidental y Japón –crecimiento, inversión, empleo, salarios— han ido deteriorándose desde 1973, década tras década, y ciclo económico tras ciclo económico.

Estos últimos años, desde el comienzo del actual ciclo en 2001, han sido los peores. El crecimiento del PIB de EEUU ha sido el más bajo en comparación con cualquier otro período desde finales de los años 40, mientras que los incrementos en nuevas plantas y equipamiento productivo y en creación de empleo han sido, respectivamente, un tercio y dos tercios inferiores a las medias de posguerra. El salario por hora real para los trabajadores productivos directos sin tareas de supervisión, que representan el 80% de la fuerza de trabajo, se ha mantenido en buena parte congelado en sus niveles de 1979.

El desarrollo económico tampoco ha sido significativamente más robusto en Europa occidental o Japón. Este declive del dinamismo económico del mundo capitalista avanzado hunde sus raíces en una caída sustancial de los beneficios, cuya causa primaria es una tendencia crónica a la sobreproducción en el sector manufacturero industrial a escala mundial que se remonta a finales de los años 60 y comienzos de los 70. La tasa de beneficio en la economía privada todavía no se ha recuperado en la primera década de este siglo, y sus niveles en la fase alcista del ciclo en los años 90 no llegaron a superar los de los años 70.

La reducción de beneficios hace que las empresas tengan menor capacidad de inversión en sus plantas y equipos y menores incentivos para expandirse. Esta reducción de rentabilidad, crónica desde los años 70, ha provocado una caída sostenida de la proporción representada de las inversiones en el conjunto del PIB en el grueso de las economías capitalistas avanzadas, así como progresivas reducciones en el crecimiento de la producción, de los medios de producción y del empleo.

El largo declive en la acumulación de capital, así como el represamiento de los salarios por parte de las empresas, a fin de restaurar sus tasas de beneficio, y los recortes presupuestarios del gasto social por parte de los gobiernos, a fin de sostener los beneficios capitalistas, han acabado por provocar una caída del crecimiento de las inversiones, del consumo y de la demanda pública que afecta al crecimiento de la demanda en su conjunto. La debilidad de la demanda agregada, que es en última instancia la consecuencia de la caída de los beneficios, constituye desde hace mucho tiempo el principal obstáculo para el crecimiento en las economías capitalistas avanzadas.

Para contrarrestar la persistente debilidad de la demanda agregada, los gobiernos, encabezados por el de EEUU, no han encontrado otra solución que comprometer volúmenes cada vez mayores de deuda, en formas cada vez mas variadas y barrocas, para mantener la economía en funcionamiento. Inicialmente, en los años 70 y 80, los Estados se vieron obligados a incurrir en déficit presupuestarios cada vez mayores, a fin de mantener las tasas de crecimiento. Pero aunque esos déficit públicos lograron generar cierta estabilidad económica, sus efectos fueron decrecientes, volviendo a la situación de estancamiento. Por utilizar la jerga de la época, los gobiernos lograban cada vez menos por la pasta invertida, es decir, cada vez obtenían menos crecimiento del PIB con cada aumento de la deuda pública.

Del ajuste presupuestario a la política de la burbuja económica

Así pues, a comienzos de los años 90, tanto en EEUU, bajo la dirección de Bill Clinton, Robert Rubin y Alan Greespan, como en Europa, los gobiernos giraron a la derecha: trataron de superar el estancamiento económico buscando el equilibrio presupuestario con una orientación neoliberal (privatizaciones y recorte del gasto social). Y aunque no suele destacarse en las descripciones de ese período, el hecho es que ese giro radical acabó con un culatazo espectacular.

Dado que la rentabilidad del capital seguía sin recuperarse, los recortes del déficit público logrados con el equilibrio presupuestario tuvieron un duro impacto negativo en la demanda agregada, provocando que Europa y Japón sufrieran recesiones devastadoras –las peores de la posguerra— en la primera mitad de los años 90, y que la economía de EE UU experimentar