La Iglesia
De BurbuWiki
[editar] Los ‘negocios’ terrenales del Arzobispado de Valladolid
29/02/08 Fuente: elConfidencial
El fantasma de la especulación inmobiliaria vaga por los pasillos del Arzobispado de Valladolid. La diócesis del prelado Braulio Rodríguez Plaza podría haber cometido un delito societario relacionado con la venta de parte del patrimonio de la Fundación Emilio Álvarez Gallego, una institución privada de ayuda a personas discapacitadas cuyo patronato preside el propio arzobispo. Según una serie de denuncias presentadas por la sobrina del sacerdote que creó esta sociedad, Julia Álvarez Arregui, y por la Federación de Personas Sordas de Castilla y León (FAPSC), el Arzobispado ha vendido a la compañía Promociones Parkosa el subsuelo de la sede de la fundación, un solar de 5.300 metros cuadrados en el caso histórico de Valladolid, por unos seis millones de euros, cuando un informe de tasación solicitado por los demandantes fija el valor real de los terrenos en 16,1 millones.
La presunta irregularidad en la gestión cometida por el Arzobispado, único administrador de la entidad, no sólo ha acarreado a la fundación pérdidas millonarias. Las obras que siguieron a la venta del terreno –que, según la FAPSC, no contó con la autorización del Protectorado de Fundaciones de la Junta ni cumplió el requisito legal de ser adjudicada en concurso abierto- han supuesto el derribo de varios edificios de la fundación, como las aulas de formación profesional para discapacitados, las naves para talleres ocupacionales y una residencia de minusválidos, afirman los denunciantes. En el lugar que ocupaban, la inmobiliaria Parkosa construye actualmente un aparcamiento subterráneo y proyecta erigir varias torres de apartamentos.
Según Álvarez Arregui, para hacer posible el cierre y derribo de estos centros, el Arzobispado lleva años provocando que los discapacitados abandonen la institución. “De unos 200 beneficiarios de los talleres y escuelas que había hace años quedan actualmente unos 20. Dejaron de pagar los convenios salariales por lo que los minusválidos se marcharon a otras fundaciones”, dice.
El Arzobispado desmiente las acusaciones El Arzobispado, por su parte, niega la mayor. El abogado que representa a la diócesis, que ejerce también como letrado de la fundación, señala a este diario que sólo conoce las denuncias por la prensa, a la vez que defiende la gestión en la entidad y la venta del terreno a Parkosa. “Respecto a la actuación judicial no podemos pronunciarnos hasta que nos trasladen el tema desde el juzgado. La venta (del subsuelo de la sede) ha sido realizada en concurso restringido, con cinco o seis empresas especializadas. Se entiende que todo el dinero que se recibió debe reinvertirse en la fundación”, sostiene.
Ante las acusaciones sobre la reducción en el número de beneficiarios de la entidad, afirma que actualmente “hay menos niños a los que atender. El Estado ha ido ocupándose de la demanda que cubrían estas instituciones. El Colegio de Sordos (de la fundación) se centra ahora en discapacitados plurideficientes porque con los minusválidos se busca la integración en la sociedad. Y los talleres (ocupacionales) no otorgaban un título, digamos que han muerto de muerte natural”.
El control de la fundación
El sacerdote Emilio Álvarez Gallego creó en 1973 la fundación que lleva su nombre como una institución privada benéfico-particular, según la escritura de constitución, lo que obliga al Arzobispado a rendir cuentas de su administración ante el Protectorado de Fundaciones de la Junta, que vela por el cumplimiento de los fines fundacionales. Esta escritura de constitución también declaraba al arzobispo presidente del Patronato, circunstancia que la diócesis ha aprovechado durante años para ir nombrando patronos de su confianza –en su mayor parte, miembros del Arzobispado- hasta lograr un control absoluto sobre la institución, afirma Álvarez Arregui.
De esta forma, ha conseguido carta blanca para cerrar la venta con Parkosa. La inmobiliaria es una vieja conocida del Arzobispado de Valladolid: construyó, por ejemplo, el parking del Seminario de Valladolid y el aparcamiento de los Salesianos en Salamanca cuando Braulio Rodríguez ejercía de obispo en la ciudad del Tormes.
El escándalo ha alcanzado tales dimensiones que la Secretaria de Estado de Servicios Sociales, Amparo Valcárcel, y el presidente de la ONCE, Miguel Ángel Carballeda, se han puesto en contacto con Álvarez Arregui para mostrar “su gran preocupación por el tema”. Puede que pronto más voces se les sumen. La FASPC emitió hace días una nota de prensa para denunciar la “gestión interesada y negligente de la fundación por parte del Arzobispado” y puso como ejemplo el hecho de que en junio de 2001, poco antes de la intervención judicial en Gescartera, la diócesis retirase cerca de seis millones de euros “sin embargo, olvidó retirar los fondos de la fundación y como resultado la entidad perdió los 685.000 euros que el Arzobispado había invertido en Gescartera”.
“Desde el año pasado han ido desapareciendo (los talleres y escuelas). Los patronos han ido abandonando la función original que tenía la fundación, dicen que la demanda está cubierta pero tenemos proyectos que no quieren hacer”, señala Luis Alberto Redondo, presidente de la FASPC.
[editar] ¿Será cuestión de fé? ¿Un milagro? La Iglesia "huyó" de la bolsa justo antes de empezar la caída
03/02/08 Fuente: elEconomista
¡Gracias a Dios! Eso es a lo que han debido pensar los asesores financieros de la Iglesia cuando en el tercer trimestre del año pasado y con los mercados en máximos históricos, decidieron que lo mejor era dejar la bolsa e invertir en renta fija. Nadie se podía imaginar entonces la caída tan brutal que se iba a producir, pero la Conferencia Episcopal fue ágil y, sobre todo, prudente.
Según la teología cristiana, la avaricia es uno de los pecados capitales y la Iglesia, lógicamente, no estaba dispuesta a cometerlo. Por ello, ha decidido apostar sobre seguro y destinar un 60 por ciento de su patrimonio en bolsa a letras y bonos del tesoro, mucho más seguros. Justo antes de que empezara la crisis, vendió títulos por 364.000 euros en BBVA, 258.000 en Bolsas y Mercados Españoles, 239.000 en Amper, 222.000 en Indra o 221.000 en Altadis, entre otras muchas compañías.
Las inversiones
En junio, la Conferencia que preside monseñor Ricardo Blázquez, tenía en total 5 millones de euros en renta fija y casi 13 millones en variable. Pero ahora las cosas han cambiado y, según los datos que se acaban de comunicar a la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV), la situación es justo la contraria. La Iglesia tiene 9,5 millones invertidos a interés fijo y sólo 7,7 millones en bolsa. Habrá quien piense que tiene asesores divinos, pero lo cierto es que gracias a este movimiento acumulaba hasta octubre unos rendimientos anuales de 400.000 euros y su inversión está más garantizada que antes.
La Iglesia invierte a través de Sicavs o sociedades de inversión que gozan de un tratamiento fiscal favorable, puesto que los beneficios sólo tributan al 1 por ciento. La más importante es Umasges, en la que participan los Arzobispados de Madrid y Burgos, pero que está controlada por Mutua Umas -posee el 51,7 por ciento-, una aseguradora creada por la Conferencia Episcopal en 1981. Pero hay también otras dos, en las que están también otros Arzobispados e incluso el banco portugués Espirito Santo: Vayomer y Gran Premiere.
Actualmente, la principal inversión de la Iglesia en bolsa está en GAM (GALQ.MC), una compañía especializada en el alquiler de maquinaria a la que ha destinado 682.000 euros. Y, desde luego, no le falta ojo. Los títulos de esta empresa cotizan actualmente a 18 euros y, según el consenso de analistas, puede llegar a revalorizarse hasta un 66 por ciento, alcanzado a corto o medio plazo los 30 euros por título.
A la espera de Iberdrola
Entre sus principales activos figuran también Iberdrola y Unión Fenosa -en las que tiene casi un millón de euros-, a la espera, posiblemente, de que la constructora ACS (ACS.MC), con un 13 por ciento de la primera y un 45 por ciento de la segunda intente una fusión entre ambas. A nivel internacional destaca también, por ejemplo, su apuesta por la eléctrica alemana RWE (RWE.XE) frente a su salida del capital de E.ON (EOA.XE).
La Conferencia Episcopal demuestra así que prefiere pisar sobre seguro y no jugársela demasiado con su patrimonio financiero. Sobre todo, después de varios años en los que sus inversiones no eran tan rentables como ahora y de verse atrapada, incluso, en casos como el de Gescartera, la agencia de valores intervenida en 2001 por la CNMV y en la que más de 30 organizaciones religiosas habían invertido 1.885 millones de las antiguas pesetas (11,3 millones de euros). La implicación de la prelatura en este escándalo despertó un acalorado debate sobre las inversiones eclesiásticas, sobre todo teniendo en cuenta que la Conferencia Espiscopal recibe unos 150 millones de euros anuales como asignación tributaria, que se descuentan del IRPF.
Aunque no hay datos oficiales, se calcula que el clero gestiona, en conjunto, alrededor de 600 millones de euros anuales en España. Al margen de la partida de la Agencia Tributaria, este dinero procede esencialmente de las subvenciones que recibe para el funcionamiento de los colegios religiosos (tanto los privados como los concertados) de las rentas que genera su patrimonio inmobiliario y de los donativos de los fieles.

