El Espectáculo está servido con Colonial
De BurbuWiki
Fuente ABC 20/01/08
Pocas veces se puede asistir a un espectáculo tan desconcertante como el que se produce con todo lo que rodea a Inmobiliaria Colonial. El accionista de control (Luis Portillo) fuera del consejo; otro accionista de referencia (Nozar) con su paquete a la venta; un competidor (Joaquín Rivero) hablando con los bancos acreedores y negando estar interesado en comprar la compañía y un equipo gestor tratando de pilotar la empresa y sacarla del atolladero. Y, a todo esto, la cotización al borde del ataque de nervios con un perfil digno de una montaña rusa, en el que tan pronto amenaza con un nuevo descalabro como sube más del 10% en unos minutos. Si existiera la esquizofrenia empresarial, podría asegurarse que Colonial necesitaría un psiquiatra. Todo comenzó cuando el inmobiliario sevillano Luis Portillo pagó a La Caixa un precio considerado entonces fuera de mercado por su paquete de control de Colonial. Era el momento álgido de la exuberancia bursátil de las inmobiliarias y la pequeña Inmocaral, controlada por Portillo, «se comía» a Colonial.
Inmediatamente después, en un movimiento considerado en aquel momento «de libro», Portillo pactaba con la familia Losantos la absorción de Riofisa para conformar la nueva Colonial como una empresa con una fuerte presencia en el negocio patrimonialista, con destacada actividad en la promoción y gestión de centros comerciales y de ocio, y una «pata» en edificación de viviendas prácticamente residual. Como complemento, Colonial se hizo con una participación del 15% en FCC, posición con la que Colonial se aseguraba jugosos dividendos procedentes de la constructora y planeaba obtener importantes plusvalías. Pero llegó la crisis y la deuda de las compañías dejó de ser prácticamente un activo y pasó a ser un lastre. Colonial llegó al verano de 2007 con 9.000 millones de deuda y pasó a ser una compañía «bajo la lupa» de bancos e inversores. Nada había cambiado, sólo el entorno. Lo que antes eran facilidades para financiar operaciones se convirtió en endurecimiento de las condiciones y se trasladó en forma de temor al mercado.
[editar] Crédito de 6.400 millones
Le costó a Portillo cerrar el crédito con Royal Bank of Scotland, Calyon, Eurohypo y Goldman Sachs. Seis mil cuatrocientos millones a un tipo de interés de Euribor +1,94, siempre que se cumplieran determinadas garantías en cuanto al nivel de deuda sobre activos. Cabe decir que se han cumplido escrupulosamente, que Colonial ha atendido sin mayores problemas a los pagos y que tiene programados adecuadamente los de los próximos dos años.
[editar] Ejecución de garantías
Pero con lo que nadie contaba era con un hecho aparentemente colateral y que al final lleva camino de convertirse en el centro de toda la crisis. Portillo y algún socio de referencia más tienen gran parte de sus acciones compradas a través de contratos de opción y llegado el momento del vencimiento los bancos han vendido parte de las acciones como cobertura ante la caída de las garantías, provocando una caída bursátil digna de encomio en la última semana del pasado año. A tal grado llegó el asunto que la CNMV requirió a los principales accionistas de la sociedad para que aclararan cuántas acciones tenían en su poder a través de estos mecanismos, para que el mercado calibrara el peligro de que pudieran repetirse episodios semejantes. Desde entonces nada ha sido igual en Colonial. Portillo ha desaparecido del consejo de administración y Mariano Miguel, el primer ejecutivo de la compañía, ha asumido la presidencia. Tiene ante sí el reto de pilotar la nave mientras los accionistas la abandonan.
[editar] La irrupción de Gecina
Portillo habla con el anterior presidente de Metrovacesa, Joaquín Portillo, para tratar de convencerle de la conveniencia de una fusión con la francesa Gecina, ahora bajo el control de Rivero tras su escisión de Metrovacesa. Rivero se resiste aunque admite que hay contactos. Incluso reconoce que ha hablado con alguno de los bancos acreedores, pero niega que las conversaciones con Portillo estén en una fase en la que pueda preverse un acuerdo. Al tiempo, Nozar pone en venta su 16,31% del capital de Colonial y espera poder tenerlo resuelto en un par de semanas. Los otros accionistas significativos, Alicia Koplowitz y Domingo Díaz de Mera, guardan silencio, pero en el mercado se da por supuesto que aprovecharán cualquier ocasión para desprenderse de sus participaciones. Mariano Miguel, mientras tanto, asegura que «Colonial no está hablando con nadie». Pero lo cierto es que el pasado viernes saltó otro nuevo rumor al mercado: General Electric podría estar estudiando una opa sobre Colonial. Esto es de locos. El quinto mayor grupo inmobiliario de Europa por valor de activos atraviesa el momento más complicado de su corta historia, con sus accionistas buscando una salida que pasa por vender sus títulos

